Sin radar y
con huelga.
Técnicos
aeronáuticos
y personal de
la empresa
LAN Argentina
continúan
en huelga por
cuarto día
consecutivo
en reclamo
de mejores
condiciones
laborales.
El gobierno fue emplazado ayer por gremios aeronáuticos para retomar a cuatro controladores aéreos que fueron separados de la torre de Ezeiza y de Aeroparque. La advertencia incluyó el estado de «alerta y movilización», un clásico gremial que anticipa el cese de actividades. «Anunciamos un estado de alerta y movilización por el personal desplazado. En su lugar se designó a personas que no reúnen los requisitos mínimos para manejar las consolas. Algunos, hasta tienen sus licencias vencidas», arguyó Pablo Biró, ex oficial de la Fuerza Aérea, secretario gremial de APLA.
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El anuncio se hizo en una conferencia de prensa, participaron referentes de varios gremios del sector, entre ellos la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA) y la combativa Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (ACTA) que lidera César Salas. No hace falta leer debajo del agua para concluir que los agremiados impulsan como reclamo de mínima la designación de un interventor que tome la posta en la reorganización del control aéreoy que sea funcional a su proyecto de domesticar el sector, así como Hugo Moyano -su producto político- controla la actividad empresarial del transporte.
La ministra de Defensa ha sido blanco de los embates de César Salas y de Enrique Piñeyro, el cineasta que puso la inseguridad aérea en la agenda del gobierno tras el estreno del film, «Fuerza Aérea SA» filmado por cámaras que esos controladores autorizaron entrar al área restringida de la torre de control de Ezeiza. Los gremios aeronáuticos descreen de las palabras de Garré quien en repetidas oportunidades afirmó que «volar en la Argentina es seguro». Sin embargo una seguidilla de «cuasi colisiones» entre aeronaves fue denunciada desde que el 1 de marzo quedó fuera de servicio el radar primario de Ezeiza, afectado por un rayo, incidente que según el gobierno magnificaron los gremios. La voz oficial está tan devaluada que debe recurrir a organismos y entidades internacionales como la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI) para que certifique la veracidad del correcto funcionamiento del sistema de control aéreo del país. El enfrentamiento entre los aeronáuticos y Garré se agravó por el desplazamiento de varios controladores (civiles y militares) que prestaban servicio en la torre de Ezeiza, entre ellos, el suboficial Marcelo Paredes, líder de los uniformados que pasarían a integrar la nueva estructura de control denominada Administración Nacional de la Aviación Civil, creada por decreto de Néstor Kirchner.
Preocupante
Preocupa al gobierno el paro general que se avecina por la irresuelta crisis aérea. Como sucedió en la estación de trenes de Constitución con la quema de instalaciones, sólo hace falta una chispa para encender el malhumor de los viajeros que día tras día soportan demoras en las aeroestaciones más transitadas.
Tanto el Ministerio de Defensacomo la Secretaría de Transportes que participan por igual en la reforma del sector conocen el ambiente caldeado que se vive previo a cada vuelo. Aunque no sea su función, el director de Inteligencia Estratégica Militar, Carlos Aguilar, produce informes periódicos para Garré con apreciaciones del factor psicosocial vinculado a la crisis aérea. El dato más preocupante es que la resistencia a la autoridad de la ministra vino de controladores militares, todos cuadros subalternos, que responden al suboficial Paredes, jefe de la torre de Ezeiza. Este fue repuesto en el cargo por la ministra tras haber sido separado por su presunta colaboración en la obtención de imágenes con cámara oculta para el film «Fuerza Aérea SA».
El gremialista Salas subrayó que las autoridades promueven «condiciones de trabajo ilegales», al desplazar a personal calificado y con experiencia por otro «que no tiene habilitación correspondiente». Criticó así la decisión de Germán Montenegro, subsecretario de Asuntos Técnicos Militares, quien por indicación de Garré había trasladado de la torre de Ezeiza a los controladores más revoltosos, alineados con la facción de Salas.Y asignó en su reemplazo, personal de otras torres de control del país a sugerencia del Comando de Regiones Aéreas (CRA) de la Fuerza Aérea. Ni siquiera Defensa puede contar con el alivio del radar secundario de alquiler que había anunciado Kirchner como paliativo a la crisis. Recién el martes pasado se abrieron los sobres de la oferta en Canadá para el alquiler de ese equipo y la adquisición de consolas de operación para Ezeiza y Córdoba.
Tres empresas se disputan el negocio de 80 millones de pesos: la francesa Thales, la española Indra y la italiana Selex del grupo Alenia. El cronograma prevé que recién el 1 de junio se determinará cuál es la mejor oferta y se procederá a la adjudicación.
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