Tras señalar al grupo ultraizquierdista Quebracho y a gremialistas ferroviarios como presuntos responsables de la violencia y los saqueos ocurridos el martes en la estación de trenes de Haedo, Aníbal Fernández extendió ayer sus acusaciones al Polo Obrero, brazo piquetero del Partido Obrero.
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Ayer, la organización trotskista desmintió en conferencia de prensa las acusaciones del gobierno y exigió a Aníbal Fernández que rectifique o ratifique sus dichos. Claudia Ferrero, abogada del PO, reveló que están preparando una carta documento para que en el caso de que el ministro del Interior no se retracte, iniciar acciones penales por falsa denuncia.
El gobierno nacional apuntó a algunos dirigentes gremiales ferroviarios, como Edgardo Reinoso, a organizaciones de izquierda y a integrantes de Quebracho (habrían reconocido su participación), mientras que el Ejecutivo bonaerense cargó contra el Movimiento Todos por la Patria (MTP).
Sin embargo, Christian Rath, del PO, reivindicó los incidentes de ayer que dejaron 21 heridos, 121 detenidos y tres patrulleros destruidos como una «rebelión popular de pasajeros indignados».
Por su parte, Marcelo Ramal contraatacó las acusaciones de Fernández alegando que el ministro era uno de los responsables del estallido popular del martes por haber sido el encargado de renegociar los contratos ferroviarias cuando era funcionario del gobierno de Eduardo Duhalde. «Acusó al PO porque es un provocador desesperado. Levanta polvareda para defenderse a sí mismo, pero nosotros rechazamos la teoría de la conspiración y creemos que tiene responsabilidad compartida con TBA», disparó el dirigente en conferencia de prensa.
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