Un verdulero acusado de haber quemado vivo a otro comerciante del mismo rubro en 2005, en Castelar, fue condenado a cadena perpetua en los tribunales de Morón.
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El hecho ocurrió el 25 de octubre de 2005, cuando Fernando Alonso atendía su verdulería frente a la estación de trenes de Castelar y llegaron unos inspectores municipales a revisar el local y lo multaron.
Poco después, se dirigieron al negocio de Víctor Di Cagno (40), situado a sólo media cuadra, y secuestraron varios cajones de mercadería porque se encontraban en la vereda.
"Ellos eran amigos, mi hijo le había ayudado a poner la verdulería, pero ese día lo acusó de haberle mandado los inspectores y le pidió que le diera la plata de lo que se habían llevado, pero Fernando le dijo que no", contó, Gabriela Morel, la madre de la víctima.
Entonces, Di Cagno le lanzó una amenaza: "Si en veinte minutos no cerrás el negocio, vengo y te prendo fuego todo".
Mientras Alonso seguía en el local, el otro verdulero regresó con un bidón con combustible, una caja de fósforos y tras hacer un conteo de 20 a 0 empezó a rociar el local, que comenzó a incendiarse e, incluso, causó lesiones a una clienta.
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