El fin de la Ley de Alquileres reordenó reglas y dejó una sensación compartida entre quienes alquilan: la cuenta no cierra igual para todos. Con acuerdos firmados bajo esquemas distintos, febrero aparece como un mes bisagra, con montos adicionales que no responden a un solo criterio. El resultado es un mapa desigual que obliga a revisar papeles.
Chau Ley de Alquileres: ¿Cuánto más vas a pagar en febrero según tu contrato?
Cambios recientes impactan bolsillos con ciertos acuerdos activan cargos extra y ajustes que muchos recién verán reflejados en la próxima liquidación.
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Adiós a la Ley de Alquileres.
En la práctica, conviven contratos con actualizaciones anuales heredadas, pactos semestrales y otros directamente atados a índices privados. A eso se suma un ítem poco visible que empieza a tallar fuerte en algunas liquidaciones.
El desconcierto se explica por la transición. No hay una única regla que aplique a todos, y la interpretación depende del momento de firma y de las cláusulas acordadas. Esa mezcla alimenta dudas legítimas y reclamos cruzados, mientras propietarios e inquilinos intentan acomodarse a un escenario todavía movedizo.
El "impuesto invisible" que llega en febrero para estos inquilinos: fijate si te toca
El concepto empezó a circular entre inmobiliarias y grupos de inquilinos: un “impuesto invisible” que no figura como tributo, pero encarece el pago mensual. Aplica principalmente a contratos firmados tras la derogación del esquema previo o a aquellos que incorporaron cláusulas de actualización más frecuentes.
Se trata del traslado directo de costos que antes quedaban diluidos. Honorarios prorrateados, ajustes por índices privados y cargos administrativos reaparecen concentrados. No es una suma fija para todos, sino un cálculo que depende del acuerdo específico y del valor base del alquiler.
Quienes firmaron contratos bajo la ley anterior siguen atados a actualizaciones anuales con el índice oficial hasta su vencimiento. Para ese grupo, febrero no trae sorpresas inmediatas. Distinto es el panorama para quienes renegociaron o iniciaron contratos nuevos: las subas pueden llegar antes y con menor previsibilidad.
Las inmobiliarias explican que el mercado busca recomponerse tras meses de retracción. Algunos propietarios prefieren plazos más cortos y actualizaciones más frecuentes para cubrirse. Del lado de los inquilinos, la sensación es que el ajuste cae siempre del mismo lado del mostrador. Hay casos donde el monto adicional representa varios puntos porcentuales del alquiler.
También influye la ubicación y el tipo de propiedad. En zonas con mayor demanda, las condiciones tienden a ser más duras. En barrios con oferta abundante, aparecen negociaciones puntuales.
Especialistas en derecho inmobiliario advierten que la clave está en leer con lupa las cláusulas. Lo que no está escrito no debería cobrarse, pero en la práctica hay grises. La falta de un marco único abre la puerta a interpretaciones que terminan resolviéndose caso por caso, a veces con tensión.
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