3 de noviembre 2005 - 00:00

Continúa la violencia en el conurbano: ayer Avellaneda

La sucesión de tomas, captadas por camarógrafos del gremiomunicipal, muestra cómo se produjeron los hechos. Enuna (A) se ve a una persona de camisa blanca apuntandocon un arma. Luego, en el tumulto (B), se percibe que dosde los sujetos portan armas de fuego, grupo que segundosdespués ingresa en el edificio municipal (C). Otra toma (D)muestra cuando un grupo de personas socorre a uno de losheridos. (Imagen de canal TN.)
La sucesión de tomas, captadas por camarógrafos del gremio municipal, muestra cómo se produjeron los hechos. En una (A) se ve a una persona de camisa blanca apuntando con un arma. Luego, en el tumulto (B), se percibe que dos de los sujetos portan armas de fuego, grupo que segundos después ingresa en el edificio municipal (C). Otra toma (D) muestra cuando un grupo de personas socorre a uno de los heridos. (Imagen de canal TN.)
Todo parece indicar que comenzó la era poselección y que el kirchnerismo irá por la estructura peronista que aún responde en la provincia de Buenos Aires a Eduardo Duhalde. Ayer le tocó a Baldomero «Cacho» Alvarez de Olivera, intendente de Avellaneda, que sostiene una larga disputa con el sindicato municipal local.

El jefe municipal negó ante la consulta de este diario que el conflicto que provocó ayer heridos y detenidos haya sido fogoneado desde el gobierno nacional. «Yo hablé esta mañana con Aníbal Fernández (ministro del Interior), y me dio seguridades de que sería respaldado en mi función», dijo el intendente. Pero aclaró: «Lo que me llama la atención es que (Felipe) Solá no me haya llamado; ni tampoco ninguno de sus ministros». Un rato más tarde se conoció que el secretario general del sindicato, Rubén García, había sido recibido por el gobernador bonaerense y había mantenido un encuentro de una hora.

Todo comenzó ayer cuando empleados municipales de Avellaneda intentaron ingresar por la mañana a la municipalidad y se enfrentaron con personal que desde el interior del edificio efectuó disparos, impidiéndoles la entrada.

Según denunciaron dirigentes gremiales -y se vio en una filmación-, dos trabajadores resultaron heridos, uno de ellos por un impacto de bala. Las autoridades de la cartera de Seguridad provincial señalaron que hay tres personas detenidas por los hechos, supuestamente empleados de la comuna, y agregaron que se secuestró un arma de fuego, con la cual se habrían efectuado los disparos.

Hasta el mediodía, los trabajadores estuvieron concentrados frente a la sede de la comuna, profiriendo cánticos contra el intendente Alvarez de Olivera, mientras que todas las entradas al edificio habían sido valladas por la Policía Bonaerense, que desplegó un fuerte operativo para evitar que se repitieran los incidentes de la mañana.

Por momentos, la presión de los trabajadores provocaba algunos forcejeos con los policías, pero los delegados gremiales instaban a sus afiliados a «no caer en provocaciones», y demostrar que la protesta era «pacífica». Alrededor de las 11.30, en una oficina del municipio hubo un principio de incendio, por causas desconocidas. El fuego afectó a una oficina ubicada en la planta baja, que tiene una ventana que da al exterior, desde donde se podía observar que se quemaban papeles; sin embargo, no hubo heridos como consecuencia de ese incidente.

El intendente
Alvarez de Olivera sostuvo que se trata de un conflicto motorizado por el secretario general del gremio de los empleados municipales, Rubén García, y denunció que los manifestantes «incendiaron dos vehículos» y golpearon a funcionarios de la comuna, como también pudo verse en el lugar.

«Se trata directamente de un delincuente que intenta subvertir el orden»,
dijo el jefe comunal al ser consultado. Alvarez de Olivera le asignó a este episodio un cariz político, al indicar que García fue «candidato a diputado por el Frente para la Victoria, que responde a Felipe Solá en la provincia», y sostuvo que el sindicalista «hizo esto pensando que el hecho de que la gente respaldara al presidente Néstor Kirchner les da a ellos vía libre para imponer sus ideas por la fuerza».

• Heridos


En tanto, el director del Hospital Fiorito, Gustavo Baglietto, informó que uno de los heridos llevados a ese centro asistencial presentaba una lesión «de bala en el hombro izquierdo con entrada posterior», y dijo que el proyectil quedó «alojado en la masa muscular del hombro». En declaraciones a la prensa, Baglietto señaló que en el hospital-se atendió también a otra persona con una «herida cortante en el cuero cabelludo».

Por su parte, el ministro del Interior afirmó que no hay relación entre los graves incidentes registrados en la estación de trenes de Haedo y los enfrentamientos ocurridos ayer en la Municipalidad de Avellaneda. «Son cosas distintas, no mezclemos chanchos con Fiat 600», dijo con gráfica peculiaridad el ministro, en declaraciones a la prensa formuladas en Mar del Plata, donde entre mañana y el sábado se reunirá la IV Cumbre de las Américas.

El titular de la cartera de Interior dijo que en Avellaneda se enfrentaron
«un gremio y un municipio, y ni el gremio ni el municipio son grupos violentos». Fernández subrayó que «fue un hecho policial y hay que llevarlo a la Justicia para que se sancione a los responsables como corresponde». Subrayó que «no puede culpar» por los incidentes «ni al sindicato ni al intendente» y reiteró que, a diferencia de lo ocurrido en la estación Haedo, el hecho de Avellaneda no fue protagonizado por «un grupo violento que preparó una acción».

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