12 de mayo 2006 - 00:00

Hablan de canibalismo en crimen de joven mendocino

Un joven de 22 años fue asesinado de 30 puñaladas y su cuerpo fue hallado enterrado en un bosque, mientras que los investigadores afirmaron que uno de los autores del crimen le arrancó un pedazo de la espalda y lo comió.

El episodio fue descubierto en la localidad de General Alvear, en esta provincia, y según se informó hoy, el joven asesinado había desaparecido de su casa el domingo pasado.

El cuerpo del muchacho, que presuntamente fue asesinado ese mismo día, fue hallado luego de que los investigadores escucharan el testimonio de un adolescente de 17 años, hasta ahora único detenido en relación al hecho.

La víctima fue identificada como Luciano Redemí, de 22 años, cuyos restos aparecieron ayer enterrados a unos tres metros de profundidad.

El domingo pasado, la madre de la víctima había denunciado su desaparición e hizo referencias a una posible pelea con el grupo con el que el muchacho solía juntarse.

A partir de la intervención de la Brigada de Investigaciones se dio con un menor de 17 años que habría estado presente y que dio datos sobre los otros dos sospechosos, de acuerdo con lo indicado hoy por el diario Uno de esta ciudad.

La declaración del menor sirvió para que los investigadores se formaran una idea de lo que había ocurrido.

Aparentemente una pelea de vieja data por una mujer habría sido el disparador del homicidio, aunque la brutalidad con que se cometió "podría haber sido alentada por el consumo de alcohol o drogas", según se indicó.

El cadáver de Redemí fue hallado enterrado a un costado de la calle Baltazar Parra, cerca del centro alvearense, donde hay un tupido bosque de difícil acceso.

De acuerdo con datos extraoficiales presentaba 11 puñaladas en su pecho, un número mayor en la espalda y también en las piernas y el glúteo.

El "detalle" macabro del crimen es que uno de los tres sospechosos, según la declaración que habría hecho el único detenido, le cortó un pedazo de la espalda donde la víctima tenía un tatuaje y se lo comió, o al menos "lo masticó", según dijeron fuentes de la investigación.

El menor detenido, de 17 años, tiene antecedentes y ayer declaró ante el juez del Cuarto Juzgado de Instrucción, Néstor Murcia, quedando imputado por el momento por presunto "encubrimiento agravado de homicidio calificado".

En tanto, fuentes de Investigaciones dijeron al diario Uno que "el hecho ocurrió en la madrugada del domingo y los homicidas dejaron tirado el cuerpo en un piletón subterráneo de una bodega abandonada; cuando se enteraron de la detención del menor volvieron -presumiblemente el miércoles- y llevaron el cuerpo unos 300 metros más adentro donde habían hecho un pozo de 3 metros de profundidad".

En el lugar había un camino de sangre entre la bodega y el pozo, el cual presentaba numerosas bolsas de plástico que habrían sido utilizadas para intentar esconder el hedor del cadáver.

"Nosotros no escuchamos nada, pero esto lo planearon bien porque han venido con palas; para mí que llegaron en auto", dijo un joven allegado a una familia que vive pegada a la bodega.

En la tarde de ayer, luego de que los médicos forenses de Alvear y San Rafael le realizaran la necropsia, Luciano Redemí fue velado por su familia a cajón abierto y en medio de grandes muestras de dolor.

A su vez, los investigadores señalaron que ya tendrían indentificados a los otros dos implicados en el hecho, y que el "autor material" sería un joven que había salido de la cárcel había pocos días.

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