6 de julio 2007 - 00:00

Madre disidente pide a obispos venir al país

Hilda Morejón, madre de la médica opositora cubana Hilda Molina, pidió al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) que interceda ante el gobierno de Cuba para que les permita viajar a la Argentina y reunirse con su familia, lo cual se les niega desde hace más de una década. «Acudo a ustedes con esta petición, que es mi última voluntad: por favor, soliciten al gobierno cubano que mi hija y yo podamos viajar juntas lo antes posible a la Argentina», señaló Morejón, de 88 años, en una carta divulgada ayer en La Habana, que entregará a los obispos del CELAM que se reunirán en la isla a partir del próximo jueves. «Por favor, no me abandonen. Les suplico que me ayuden a morir en paz; no permitan que muera desesperada», pues «no quiero morir sin ver a mi nieto y a mi nieta, y sin conocer a mis bisnietos», escribió Morejón en la misiva, en la que explicó a los prelados su situación familiar.

  • Cuestionamientos éticos

  • La hija de Morejón, Molina, es una reconocida neurocirujana, fundadora y ex directora del Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), institución insignia de la medicina cubana, que renunció a su cargo en 1994 tras plantear cuestionamientos éticos sobre el manejo del tejido fetal humano.

    El gobierno cubano le niega desde hace más de 10 años el permiso para visitar a su hijo, el médico Roberto Quiñones, que reside en Buenos Aires junto a su esposa argentina y dos hijos, a quienes ellas no conocen.

  • Gravemente enferma

  • «Si los que nos torturan se aferran al despiadado absurdo de retener aquí a mi hija (Molina), que al menos permitan que yo viaje de inmediato a la Argentina», añadió la anciana, quien dice en la misiva que «está gravemente enferma y postrada en un sillón de ruedas».

    «Al prohibirme viajar a la Argentina, el gobierno cubano se burla de mi última voluntad, viola impúdicamente mis más elementales derechos, aun sabiendo que estoy próxima a mi fin», concluyó. La explicación oficial a la negativa para su viaje temporal a la Argentina, explicó la propia Molina alguna vez a la prensa, la recibió en 1997 y 2000 cuando Migración le argumentó que no podía salir de Cuba porque su cerebro era «patrimonio del país». Pese a discretas gestiones del gobierno de Néstor Kirchner, La Habana ha mantenido su rechazo a la salida de las mujeres.

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