31 de diciembre 2004 - 00:00

Murió violador serial de Córdoba: agonizó 36 horas

El cuerpo de Marcelo Sajen, de 39 años, el sindicado violador serial de Córdoba, cuando ayer era trasladado hacia la morgue judicial.
El cuerpo de Marcelo Sajen, de 39 años, el sindicado violador serial de Córdoba, cuando ayer era trasladado hacia la morgue judicial.
Marcelo Sajen, el sindicado violador serial de Córdoba -acusado de haber cometido alrededor de 60 abusos sexuales contra mujeres jóvenes- murió ayer como consecuencia de las serias heridas que había sufrido, luego de dispararse un tiro en la sien al verse rodeado por la Policía.

Autoridades médicas del Hospital de Urgencias de la capital cordobesa -donde el sujeto se encontraba internado desde el martes pasado- indicaron que la muerte se produjo a las 8.07, luego de 36 horas de agonía.

La esposa de Sajen pidió que la «dejen en paz» o se verá obligada a «tomar una drástica determinación», tras lo cual pidió «perdón» en su nombre y en el de sus hijos a las víctimas de su esposo.

La mujer, quien fue dada de alta en la madrugada de ayer del hospital Municipal de Córdoba, dijo que nunca sospechó que su marido podía ser el violador. «Mi marido ya está muerto y quiero enterrarlo como corresponde. El era un excelente padre y muy cariñoso con sus hijos», dijo. La viuda recordó que fue su « primer novio» y que nunca la «trató mal».

El gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, se lamentó ayer porque «hubiera preferido llevar a juicio al violador serial». De la Sota puso de relieve que este caso «fue desde el principio una cuestión de Estado», y aseguró que, de haber tenido otro final, «hubiera sido el primero en ser tratado por juzgados populares en la provincia» mediterránea.

Según explicó la vicedirectora del hospital, Laura Ortiz, el deceso se produjo por un paro cardíaco, ya que «el paciente ya estaba en paro cardiorrespiratorio». En tanto, el hijo del sujeto -un muchacho de 18 años- sigue internado en ese mismo hospital, luego de haber intentado quitarse la vida. Ortiz agregó que el presunto violador «tenía sólo en condiciones las funciones cardíacas, y cuando éstas cayeron, murió».

• Daños

Asimismo, Ortiz recordó que los órganos del fallecido no pueden ser donados, ya que el violador era ex presidiario, tenía tatuajes y además su muerte cerebral había provocado daños irreversibles en sus principales órganos.

De todos modos, los médicos confirmaron que el acusado no estaba infectado con el virus del sida, lo que fue un alivio, en especial, para las víctimas. Otro dato que también brindaron los facultativos que lo asistieron era que el imputado ingería viagra, medicamento destinado a aumentar la potencia sexual.

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