Efecto cuarentena: crece demanda para tratar el sobrepeso

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Por kilogramos de más o bien por obesidad, se evidencia un aumento en las consultas a nivel nutricional. Muchos llegan a tratarse derivados directamente por un médico

Durante la cuarentena muchas personas aumentaron de peso. Hoy, por cuestiones de salud o bien por temas estéticos, arrancó nuevamente el interés por tratar de bajar los kilogramos ganados.

“Apareció mucha gente consultando por su caso de sobrepeso, por ejemplo los diabéticos tipo 1, que en general son flacos, pero engordaron un montón durante estos meses. También llegaron varios casos de obesidad, son personas a quienes les costó muchísimo la pandemia, no tuvieron controles periódicos con el médico y contaron con una mayor disponibilidad de alimentos en casa”, explicó Lucila Minotti, especialista en nutrición y coordinadora del Programa Integral de Descenso de Peso del Centro de Investigaciones Metabólicas (CINME).

Según explicó la especialista, hay tres motivos fundamentales por lo que se evidenció un aumento de consultas en los tratamientos en el último mes, pese a que los números todavía no alcanzan a los de la prepandemia. Primero, hace unas semanas la obesidad fue declarada dentro del grupo de riesgo de covid-19, lo que despertó en muchos el interés por iniciar un tratamiento seguro para la pérdida del peso. Por otro lado, al dejar el aislamiento estricto y retomar las tareas habituales, las personas notaron y reaccionaron ante el aumento de peso, de 3, 5 o más kg y buscan hoy bajar eso. Por último, octubre y noviembre suelen ser los meses en que se disparan las consultas por la proximidad del verano. En cuanto a la radiografía etaria, la mayoría de las consultas en los últimos 40 días se dio en la franja de entre los 30 y los 50 años.

Hoy, los pacientes buscan estos tratamientos de descenso de peso por voluntad propia o bien por derivación de algún médico en casos donde ya se afecta la salud. El denominador común en la mayoría de ellos es que manifestaron haber aumentado de peso por sufrir ansiedad, estrés crónico e inactividad física. “La ansiedad conduce a comer sin hambre. El estrés crónico genera un aumento del apetito y la inactividad física disminuye el gasto energético. Todos estos factores conducen al sobrepeso”, señaló Minotti.

Una encuesta online realizada por la Sociedad Argentina de Nutrición a 5500 personas de entre 18 y 70 años reveló que casi el 50% de los pacientes tuvo una conducta “picoteadora” (referida a la acción de comer entre comidas). Este tipo de conducta se encuentra ligada al hambre emocional, al comer sin hambre real, tal como comer por aburrimiento, ansiedad y angustia.

Ahora bien, la falta de información hace que muchos pacientes hayan probado previamente algún tipo de dieta, pero con resultados fallidos. Según Minotti, la mayoría de los pacientes que ingresaron en el mes de septiembre intentaron realizar una dieta sin harinas. Actualmente, circula la idea de que las harinas son las culpables del sobrepeso, pero no es así. Por otro lado, muchos consultan acerca de los suplementos dietarios de venta libre, que se recomienda no consumir sin previo chequeo de un médico nutricionista.

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