6 de noviembre 2018 - 21:12
Por qué se celebra el Día del Canillita
Todos los 7 de noviembre se homenajea a los repartidores de diarios en conmemoración de la muerte del dramaturgo uruguayo, Florencio Sánchez, quien creó el término "Canillita".
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Fue un verdadero idealista. No dudaba que era mejor morir por algo que vivir por nada. Y sus vínculos los tenía sólo con hombres que abrazaban causas nobles, que es una manera de abrazar hombres. Fueron sus amigos José Ingenieros, Lisandro de la Torre, Evaristo Carriego.
Pero Florencio Sánchez sentía que los que luchan por un ideal, siempre ganan, aunque pierdan y comprendía también, que donde se ahogan ideales, se ahogan hombres. Tenía un físico frágil. Además, un problema pulmonar lo acosaba desde muy joven. Y él no cooperaba en absoluto a su curación. Y trasnochador, mal alimentado, fumador, su dolencia se acentuaba.
Un médico le indicó que en Suiza había un sanatorio especial para tuberculosos. Pero él no tenía recursos como para afrontar el viaje. Entonces, logró que el gobierno uruguayo le encargase una misión cultural a Europa. Y esto le posibilitó el viaje, que con sus propios recursos, no hubiera podido hacer. Pero llegando a la ciudad italiana de Milán, su organismo ya no resistió más y falleció con tan sólo 35 años, una fría mañana de un 7 de noviembre de 1910.
Y una breve anécdota final. Teniendo Florencio Sánchez: 24 años, poco antes de su consagración, vivía en una modesta pensión en el barrio porteño de Almagro.
Una madrugada regresaba a su modesta habitación de soltero. Oyó un ruido, dentro de la misma. Encendió la luz y encontró que unvecino de la misma pensión estaba tratando de robarle. El ladrón quedó sorprendido, avergonzado, sin atinar siquiera a huir.
Entonces Florencio Sánchez, espíritu noble, le dijo:
-Hermano, nada podés robarme, porque nada tengo. Te invito a un café con leche, porque debés haber hecho esto -no tengo duda- por hambre.
Y ahí partieron los dos hombres, sonriente Sánchez y llorando el ladrón, que con ese llanto no mostró falta de hombría, sino sólo una especial sensibilidad.
Y quiero finalizar esta nota recalcando la honda dimensión humana de Florencio Sánchez. Porque todos los corazones laten. Pero sólo algunos, laten con fuerza, como el de él.
Y esta anécdota, trajo a mi mente este aforismo: "Hay caídos que se levantan, levantando caídos".




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