Un lobo marino logró volver al mar luego de casi un mes de cuidado veterinario en el Centro de Rescate de la Fundación Mundo Marino. Fue encontrado el 25 de enero en Villa Gesell por integrantes de la organización Rescate Verdemar, quienes dieron aviso a la Fundación tras observar que presentaba una lesión importante en el cuello causada por residuos en el ambiente.
Vuelve al mar un lobo marino que se recuperó de una grave herida causada por residuos
El animal fue rescatado a fines de enero y se enfrentó a casi un mes de tratamiento veterinario.
-
El negocio de lavado de dinero del cuñado de "El Mencho" en la Argentina
-
Un auto se cruzó, chocó un colectivo y explotó: hay al menos dos heridos graves
Si bien no fue posible determinar con qué elemento exactamente, el tipo de lesión, profunda y de carácter circunferencial en la región cervical, era compatible con la presión sostenida de un material plástico rígido.
Este tipo de residuos suelen quedar enganchados en el cuello, las aletas o el tronco de los animales marinos. Esto provoca que, con cada movimiento, el material genera una fricción constante que actúa como un corte progresivo sobre la piel y el tejido subyacente. Con el tiempo, esa presión puede profundizar la herida y aumentar el riesgo de infecciones y en casos extremos llevar a una amputación o muerte del animal.
“Muchas veces estos elementos pasan desapercibidos en el ambiente, pero para un animal marino pueden convertirse en una trampa. Un zuncho o un fragmento de red no se degrada rápidamente y, si queda enganchado en el cuerpo, puede generar lesiones progresivas. Cada año asistimos casos asociados a este tipo de residuos, lo que demuestra que la presencia de plásticos en el entorno costero sigue siendo una amenaza concreta para la fauna marina”, expresó Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y responsable del Centro de Rescate.
Proceso veterinario para el lobo marino
El animal fue sometido a una evaluación clínica integral. De acuerdo a la médica veterinaria Bianca Mancini, se realizaron curaciones periódicas con antisépticos y ungüentos de acción antibiótica y antiinflamatoria para controlar la infección y favorecer la cicatrización.
Por otro lado, recibió analgésicos para el manejo del dolor, hidratación controlada, desparasitación y un refuerzo vitamínico-mineral. En cuanto a su evolución fue acompañada mediante controles clínicos y análisis sanguíneos.
Las semanas posteriores, el animal mostró una evolución positiva: recuperó su condición corporal, mantuvo buena actitud y alimentación autónoma, y la herida cicatrizó progresivamente hasta cerrarse por completo. Cuando los valores sanguíneos se encontraron dentro de rangos normales, recibió el alta médico-veterinaria y fue considerado apto para su reinserción.




Dejá tu comentario