El verano le da a los niños y adolescentes la oportunidad de disfrutar del aire libre, los viajes y el descanso, tras el año escolar. Sin embargo, las altas temperaturas y la exposición al sol pueden generar riesgos para su salud, si no se toman las precauciones necesarias. Desde deshidratación hasta quemaduras solares o golpes de calor, estos problemas requieren atención para garantizar un verano seguro y saludable.
Cinco consejos clave para disfrutar de un verano saludable con niños y adolescentes
Los especialistas dieron sus consejos para disfrutar de unas vacaciones sanas y saludables sin correr riesgos.
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Los cuidados que hay que tener en el verano con los más chicos.
Los especialistas recomiendan adoptar medidas preventivas que permitan disfrutar de la temporada sin descuidar el bienestar. La protección solar, la hidratación y la prevención de alergias son aspectos fundamentales para evitar complicaciones.
Las cinco claves para que niños y adolescentes tengan un verano seguro
Estas son las claves que recomiendan los especialistas:
Protección solar: imprescindible todos los días
La piel de los niños es más sensible que la de los adultos y se quema con mayor facilidad. Los padres deben aplicar protector solar de amplio espectro (UVA y UVB) con factor de protección 50+, al menos 30 minutos antes de salir. La reaplicación debe realizarse cada dos horas o después de nadar.
Además, el uso de gorras de ala ancha, ropa fresca que cubra la piel y gafas de sol con filtro UV reduce el riesgo de daños por exposición solar.
Hidratación frecuente y alimentación saludable
El calor intenso aumenta la necesidad de líquidos. Los niños deben beber agua con frecuencia, incluso si no sienten sed. Las bebidas azucaradas o con cafeína deben evitarse, ya que deshidratan.
Una dieta equilibrada con frutas ricas en agua, como sandía o melón, ayuda a mantener la hidratación. Los platos frescos y ligeros favorecen la digestión y evitan malestares estomacales.
Mosquitos, alergias y contacto con la naturaleza
Las actividades al aire libre exponen a los niños a insectos, plantas y alérgenos. Los repelentes específicos para niños deben usarse según su edad. En zonas con vegetación densa o cerca del agua, la ropa larga y ligera protege brazos y piernas.
Si el niño tiene antecedentes alérgicos, una consulta con el pediatra antes de viajar permite llevar la medicación necesaria.
Evitar las horas de mayor calor
El sol incide con mayor intensidad entre las 12:00 y las 17:00. Durante este horario, las actividades deben realizarse en lugares con sombra o aire acondicionado. Los signos de golpe de calor, como mareos, piel roja o vómitos, requieren atención médica inmediata.
Revisiones médicas y prevención
El verano es un momento ideal para realizar chequeos médicos generales. Una visita al pediatra antes de asistir a campamentos permite verificar vacunas, controlar enfermedades crónicas y evaluar el estado emocional. Este período también sirve para reforzar hábitos saludables de higiene, descanso y actividad física.





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