“En este momento donde los vínculos son amenazados por la liquidez, pero a la vez estamos desesperados por encontrar conexión, creo que esta es una obra que se vuelve actual y nos invita a recordar que en esta experiencia humana todo es impermanente”, dice Mela Lenoir, quien dirige junto a Maru Lamarca “Cena con amigos”.
Mela Lenoir: "Las decisiones que otros toman reverberan con una potencia impensada en nuestra vida"
Se estrenó "Cena con amigos", la comedia de Donald Margulies ganadora de un Premio Pulitzer que recorre el amor, el desgaste y las distintas formas de reinventarse cuando todo lo conocido se tambalea. Cuenta con actuaciones de Sofía Roviralta, Juan Denari, Bruno Pedicone y Carolina Babich. En el Teatro Border.
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Mela Lenoir dirige "Cena con amigos" y además regresa con “El curioso incidente el perro a medianoche” mientras trabaja en el montaje de “Casi normales” en Perú.
La obra de Donald Margulies es una comedia ganadora de un Premio Pulitzer y con humor ácido recorre el amor, el desgaste y las distintas formas de reinventarse cuando todo lo conocido se tambalea. Cuenta con actuaciones de Sofía Roviralta, Juan Denari, Bruno Pedicone y Carolina Babich, y se estrenó el sábado pasado en Border, Godoy Cruz 1838, donde se presenta a las 22.30 y a partir de junio se verá los viernes a la 20. Conversamos con Mela Lenoir, quien además regresa con “El curioso incidente el perro a medianoche” y trabaja en el montaje de “Casi normales” en Perú.
Periodista: ¿Por qué quisieron hacer una obra que hace 25 años ganó el Pulitzer y tuvo puesta de Alezzo, qué les atrajo del texto?
Mela Lenoir: Esta obra llega a nuestras manos hace casi 10 años de parte de una de las actrices que hoy forma parte del elenco: Sofia Roviralta. En ese momento quisimos conseguir los derechos y no fue posible, así que lo dejamos estar. El año pasado nos encontramos con Sofía y lo primero que se reavivó fue el deseo de hacer algo juntos, y dijimos “y si reflotamos Cena? Leamosla a ver qué nos pasa”... la primera lectura fue engañosa porque vimos cosas que nos parecían super actuales y cosas que no estábamos seguros, pero lo que sí hubo fue una sensación al terminar la lectura y un debate acerca de lo que hablaba la obra que se puso muy interesante, y creo que eso fue lo que nos dio la certeza de que esta obra merecia ser traída a escena otra vez. ¿Por algo la hizo Alezzo en su momento también, no? Es una obra que va mucho más allá de replantearnos los códigos y status quo respecto a la familia. Habla sobre todo, como el título anticipa, acerca de las amistades y como aquello que parece establecido y fijo puede cambiar, que nosotros en esta experiencia humana somos mutables y por tanto los vínculos también y como a veces no estamos preparados para eso.
P.: ¿Qué novedades de montaje añaden como directoras?
M.L.: Creo que la novedad principal, es que una obra siempre es diferente simplemente por la visión que imprime el director. Estoy segura que nuestra versión va a diferir de la del maestro Alezzo, pero creo que justamente esa es la riqueza del teatro, que se resignifica siempre por la lectura de quien dirige como también de las propuestas de los actores. Nos sentamos como equipo y destacamos cuáles eran los temas que queríamos que prevalecieran en el montaje, para dirigir el barco todos en la misma dirección. Al mismo tiempo fue un texto muy revelador que nos fue presentando nuevas capas de profundidad que se nos habían escapado por completo en la primera lectura. En lo personal cuando me encuentro con un texto así, es un super buen augurio, porque así como nos fue revelando nuevas capas de profundidad a nosotros, también lo hará en el espectador. Es ese tipo de obra multidimensional, que gana volumen a medida que avanza el montaje. Siento que va a dejar buenas sobremesas, ese es mi teatro favorito.
P.: Explora las relaciones humanas, la amistad y el matrimonio, sobre cómo somos forzados a romper vínculos que parecían eternos, ¿qué podés decir?
M.L.: Es exacto una obra que habla de eso y en este momento donde los vínculos son amenazados por la liquidez, pero a la vez estamos desesperados por encontrar conexión, creo que es una obra que se vuelve actual y nos invita a recordar que en esta experiencia humana todo es impermanente, que incluso aquello que parecía inquebrantable, se puede acabar, que el amor de pareja de acaba, el amor de amistad se acaba, se transforma, transmuta o muere. Que las decisiones que otros toman, a veces reverberan con una potencia impensada en nuestra vida, y nos pueden invitar a hacernos preguntas que nunca nos atrevimos a hacernos. Si entendemos la fragilidad de la vida, quizá la cuidamos de manera diferente, y si entendemos que todo cambia y es impermanente, quizá también sufriríamos menos.
P.: Se presentó en escenarios de Nueva York, Londres, París, Madrid, Tokio, ¿qué saben de lo que generó en los diversos públicos?
M.L.: Quizá podemos comenzar por destacar que en Nueva York tuvo tanto éxito que ganó el premio Pulitzer entre otros. Se que en Londres, por lo que lei, viajaron actores de Latam que estaban queriendo montarla a ver el montaje. En Francia se la comparó con el tipo de teatro de Yasmina Reza (autora de “Art”). Creo que es una obra super universal con diálogos muy reconocibles y situaciones que todos vivimos o podríamos vivir. A través del conflicto que atraviesan estos amigos, ojalá la obra nos invite a revisitar nuestras relaciones.
P.: Estamos preparados para entender que las relaciones de pareja pueden terminarse, no así las de amistad, ¿qué dice la obra sobre sostener lo que ya no es?
M.L.: Tanto para Marina Lamarca - quien co dirige conmigo - como para mi, el tema central de la obra es justamente lo poco preparados que estamos para que los vínculos de amistad se terminen. La verdad no se lo deseo a nadie, pero es algo que nos puede pasar. Creo que es importante no solo entender que las amistades hay que nutrirlas, sino que también hay que entender que somos seres mutables, que se transforman y evolucionan, y a veces en esos cambios, muchos de nuestros vínculos de amistad pueden perder puntos de conexión. A lo largo de la historia hemos visto como temas como la política y la religión pueden causar estos quiebres. En esta obra es una elección de vida, son secretos guardados, y éticas disímiles que empiezan a generar el quiebre, y cuatro vínculos que parecía que iban a durar para siempre de pronto se encuentran en jaque.
P.: ¿Se puede terminar el amor en una amistad, así como se termina en una pareja? ¿Qué hacemos cuando eso pasa? ¿De qué manera afectan y determinan los los conflictos de otros?
M.L.: Esta pregunta me encanta porque cuando leí la obra me trajo el recuerdo muy vívido de que cuando yo me divorcié, hubo un efecto expansivo de pánico en muchas parejas que nos rodeaban, porque mi pareja parecía de esas de “para toda la vida”. De pronto tenía amigos entrando en crisis o cuestionandose por miedo a que les pase también... o incluso me atrevo a decir parejas que quizá nuestra separación sirvió como catalizador para afianzar el amor o también separarse. Soy una fiel creyente de que todas nuestras acciones inciden en este mundo de una forma mucho más extensa de lo que imaginamos. Sin ir más lejos, quizá esta acción que es simplemente “hacer teatro”, despierte preguntas en nuestros espectadores. Es muy poderoso cuando el teatro abre ese espacio de reflexión.
P.: ¿Cómo son los cuatro personajes de la obra?
M.L.: Los personajes están interpretados por Caro Babich, Juan Denari, Bruno Pedicone y Sofia Roviralta. Son excelentes actores interpretando a estas dos parejas. La de Sofía y Juan es una pareja más conservadora, el típico arquetipo padre-madre, dos hijos, clase media profesional, vida estable, orden, todo pareciera mantener una tranquilidad funcional, sin mucho espacio para indagar a fondo, pero sin mucha preocupación para hacerlo tampoco. Y después está la pareja de Bruno y Caro que ya como pareja uno entiende que son más un quilombo, ella artista volada, el abogado, le dan de comer a los hijos lo que pueden, la casa es un desorden y hay una inquietud más grande y más preguntas. Las dos parejas se figuran envejeciendo juntas, son esas familias elegidas en vida, pero de pronto una decisión lo cambia todo.
P.: ¿Cómo encaran la obra desde la producción de Club Media en Border? ¿Cómo es hacer teatro en Buenos Aires hoy?
M.L.: La obra la comenzamos montando como cooperativa, muy en equipo y es una manera es la que me gusta llevar adelante proyectos. Creo que para el teatro independiente es clave que se sumen voluntades con ganas. Hay que amar mucho al teatro para querer hacerlo, sin ganas los procesos pueden ser muy difíciles y arduos. Pero este es un equipo muy motivado y realmente el proceso fue un placer, creo que esa química se ve en el escenario. Más adentrados en el proyecto surgió esta posibilidad de fusionarnos con VE8 que es la productora de teatro independiente de Club Media que supo del proyecto y se interesó en sumarse desde la producción. Así como los subsidios son claves para poder gestionar estos proyectos, esta posibilidad de tener Productoras privadas asociadas alivia mucho la carga y gestión. La verdad es que fue un placer todo el proceso con Club Media y es notable la forma en la que vienen apostando a la cultura en los últimos años. El teatro es un espacio necesario, es un refugio, es resistencia, es cultura y quienes amamos el arte y la cultura y encontramos en este lenguaje nuestro espacio en el mundo, buscamos todas las maneras de mantener viva la llama. Esta es una obra que hacemos por amor a poder contar cuentos y poder generar espacios de reflexión buscando la más alta calidad posible. Creo que nunca no es un desafío hacer teatro, pero al mismo tiempo los hacedores en todos sus niveles, desde los más comerciales a los más independientes, buscamos incansablemente maneras de mantener la llama encendida.
P.: ¿Cómo es la experiencia en otros países como Perú donde estás montando “Casi normales”?
M.L.: Es hermoso también tener la posibilidad de viajar a otros países, por un lado para enriquecernos de lo que esa cultura tiene para brindar, pero también para valorar y destacar lo que tenemos. Y debo decir que siento un profundo orgullo por el amor que tenemos hacia este oficio y la forma que tenemos de llevarlo adelante. Peru me recibió con los brazos abiertos y con muchísimo respeto, y lo enriquecedor es entender nuestras diferencias y aprender a unir fuerzas para un objetivo común. Creo que trabajar viajando trae mucha perspectiva, resiliencia y aprendizaje, ¡igual que viajar por placer!
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