Nueva York - Entre la persistente incertidumbre en el campo demócrata y un favorito republicano que no entusiasma al mundo de los negocios, la carrera a la Casa Blanca hunde en el desconcierto a Wall Street, ya afectada por la degradación de la economía estadounidense.
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«Los resultados del 'supermartes' confirmaron el avance de John McCain para la candidatura republicana, pero del lado de los demócratas la carrera sigue su curso y Wall Street nunca se siente cómoda con la incertidumbre, en particular, en el plano político», explica Frederic Dickson, analista de DA Davidson & Co.
El voto en las elecciones internas partidarias en la mitad de los estados norteamericanos, que puede determinar el candidato de cada partido a la Casa Blanca, no permitió mover el fiel de la balanza en forma clara en favor de Hillary Clinton ni de su adversario, Barack Obama, con lo que la candidatura demócrata sigue sumida en una nube de incertidumbre.
«Si bien no parece haber grandes diferencias entre los programas económicos de estos candidatos, lo cierto es que el mantenimiento de la incertidumbre será suficiente para poner nerviosos a los inversionistas en las próximas semanas, o tal vez incluso en los próximos meses», comentó Dickson.
«La volatilidad actual del mercado permanece centrada en las preocupaciones sobrelas perspectivas de la economía para los próximos seis a doce meses, pero la incertidumbre sobre quién va a dirigir el país también contribuye», agregó.
Según Marc Pado, analista de Cantor Fitzgerald, el hecho de que la carrera sea tan ajustada estimula a los electores a acudir a las urnas, y esto favorece al Partido Demócrata que, de un modo general, no es el preferido de la comunidad financiera.
«Sea Obama o Clinton el que se convierta en candidato demócrata, los dos van a aumentar los impuestos y gravar nuevamente los dividendos», advirtió.
Pero lo que Wall Street quiere sobre todas las cosas es apostar por el caballo ganador, de modo que ninguno de los dos candidatos será execrado por los inversionistas.
Según las últimas cifras del Center for Responsive Politics, que estudia la financiación de los partidos políticos, la crisis financiera no impidió que los empleados de Goldman Sachs aportaran la donación de campaña más importante proveniente de una empresa en 2007, seguidos por los de Citigroup, Morgan Stanley, Lehman Brothers, Merrill Lynch y JP Morgan.
Hillary Clinton fue sin duda la primera beneficiaria de las donaciones de las sociedades de inversiones, seguida por Obama. McCain quedó más atrás.
A pesar de haber anunciado que interpondrá su veto a cualquier aumento de impuestos, el veterano de la guerra de Vietnam votó contra las reducciones de impuestos de la era Bush, y parece mostrarse más inclinado a ocuparse del tema de la seguridad nacional que de la economía.
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