7 de febrero 2013 - 14:39

Alarma en EEUU por venganza de exagente contra policías

Estados Unidos vivió un nuevo episodio de violencia armada, cuando un expolicía de Los Angeles, quien en el pasado maltrataba a sus ex compañeros, disparó contra varios agentes, matando a uno e hiriendo a otros tres como venganza por su despido en el condado de Riverside, al sureste de Los Angeles.

Fuentes locales señalaron que el ataque desató una gigantesca cacería humana por el sureste de Los Angeles.

El exoficial sospechado del ataque es Christopher Jordan Dorner, de 33 años, quien está acusado de haber matado a dos personas en Irvine (California).

La Patrulla de Carreteras de California lanzó un alerta esta mañana por todo el sureste del Estado, para buscar al ex agente, quien publicó en internet una suerte de "manifiesto" en el que amenazaba con atacar a funcionarios de policía y sus familias.

"Haré una guerrilla asimétrica y no convencional contra los miembros del Departamento de policía de Los Angeles en uniforme, ya estén en servicio o no", escribió Dorner en una carta.

El hombre es buscado desde el sábado pasado por un doble homicidio en la ciudad de Irvine, donde la policía lo identificó como el principal sospechoso en la muerte de Keith Lawrence y Monica Quan, el 3 de febrero.

Dorner ya había sido denunciado por amenazar a oficiales de la policía de Los Angeles.

La policía de Los Angeles advirtió que cualquiera que vea a Dorner no se acerque a él, ya que "está armado y es extremadamente peligroso".

"Nuestro departamento está implementando todas las medidas posibles para asegurar la seguridad de nuestro personal policial, sus familias y la comunidad de Los Angeles, y así continuará hasta que Dorner sea detenido", informó la policía a través de un comunicado.

Dorner trabajó como oficial de la policía de Los Angeles entre el 2005 y el 2008.

El ataque se suma a los tiroteos que prácticamente a diario se vienen registrando en Estados Unidos desde hace meses.

En medio de una encendida polémica en la opinión pública estadounidense por la tenencia de las armas de asalto, el presidente Barack Obama apuesta a ponerle un freno a los tiroteos.

"Si hay algo que podemos hacer, si hay una vida que podamos salvar, tenemos la obligación de intentarlo", dijo esta semana Obama, al instar al Congreso a aprobar los proyectos para controlar las armas. "Necesitamos que cada uno presione a los congresistas de su Estado".

Entre otras cosas, Obama propuso controlar los antecedentes criminales de los compradores de armas, prohibir las armas de asalto, y limitar los cargadores a 10 municiones.

El derecho a la portación de armas es una garantía constitucional para los estadounidenses.

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