Avión ruso: nuevos datos refuerzan la hipótesis de atentado
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Por el momento, los expertos sopesan las conjeturas más distintas, desde el fallo técnico a la bomba escondida en la bodega, del cohete a la explosión de un motor.
Pocas horas después del desastre aéreo, los yihadistas del Sinaí afiliados al Estado Islámico sostuvieron haber derribado el Airbus, pero en el momento en que desapareció de los radar la aeronave viajaba a 9.450 metros de altura: según los expertos, demasiado elevada para los cohetes de que disponen los extremistas de la zona.
Ante los micrófonos de la cadena británica BBC, incluso el presidente egipcio Abdul Fattah al-Sisi rechazó la reivindicación de los yihadistas, tachándola de "propaganda" para "dañar la estabilidad y la seguridad de Egipto y de su imagen".
Las autoridades rusas y numerosos analistas parecen de acuerdo en el hecho de que el avión se desintegró en vuelo, porque los fragmentos del aparato y los cuerpos de las víctimas fueron hallados diseminados en un área de varios kilómetros cuadrados.
Pero el ministerio de la Aviación civil egipcia sostiene que no hay pruebas que confirmen esta hipótesis. En todo caso, una fuente citada por la agencia Interfax, señaló que las grabaciones de las conversaciones de los tripulantes con los controladores del tráfico aéreo indican que la situación a bordo del Airbus ruso "era normal cuatro minutos antes de que el avión desapareciese de las pantallas de radar".
"Nada indica un mal funcionamiento a bordo", agregó la fuente, según la cual parece que la situación de emergencia se verificó a bordo inesperadamente, tomando a los tripulantes por sorpresa, por lo que "los pilotos no tuvieron el tiempo de lanzar ninguna señal de socorro".
En San Petersburgo, en tanto, continúa lento el proceso de identificación de las víctimas en un obitorio local. En la entrada, los habitantes de la antigua capital rusa han depositado claveles rojos, velas y peluches en memoria de las 224 víctimas.
Los cuerpos de 196 de ellas ya llegaron a Rusia en aviones de Estado, mientras según el responsable sanitario del aeropuerto de Sharm el-Sheikh, Medhat Qandil, los restantes 28 cadáveres, que no fueron hallados íntegros, fueron mandados hoy a Moscú en un jet militar.




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