Berlusconi presenta su renuncia ante el presidente de Italia
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La coalición de centro-derecha liderada por Berlusconi propuso este martes a Ciampi, de 85 años, para que cumpla un segundo mandato presidencial de siete años.
La propuesta fue aceptada por Prodi así como por Massimo D'Alema, presidente de la mayor formación de oposición Democráticos de Izquierda (DS) y candidato a suceder a Ciampi, por lo que se evita el llamado "embotellamiento" institucional que complicaba y atrasaba la proclamación de Prodi.
"Estaremos muy contentos si Ciampi acepta. Fue un gran presidente. Pero le toca a él tomar esa decisión", declaró Prodi en un comunicado.
Por su parte, los presidentes de las dos cámaras del Parlamento convocaron para el próximo 8 mayo una sesión conjunta con los representantes de las 20 regiones del país para la elección del presidente.
El Parlamento deberá elegir nuevo presidente de la República en una sesión conjunta y el candidato debe ser una personalidad por encima de las partes, que garantice el respeto de la Constitución y sea aceptado por las distintas corrientes, lo que limita el abanico.
Prodi tiene listo su gabinete de gobierno y mantiene importantes contactos con sus heterógeneos aliados, que van desde católicos moderados, pasando por comunistas, ex comunistas y verdes.
Después de tres semanas agitadas durante las cuales Berlusconi impugnó el resultado electoral y la coalición de centro-izquierda se preparaba con dificultad para gobernar, debido a las divisiones y ambiciones internas, "la papa caliente" quedó en manos del anciano y popular presidente de la República Ciampi.
Ciampi por ahora se ha limitado a mantener silencio.
Los sectores económicos piden medidas urgentes ante la grave crisis económica que atraviesa el país e invitan a impedir todo vacío de poder en un momento delicado.
Pese a haber definido este martes su gobierno "como el mejor de la República", Berlusconi deja un país dividido en dos, económicamente paralizado y fracturado a nivel regional, con un norte 'berlusconiano' que quiere separarse y un sur empobrecido y sin empleo.
El más bajo crecimiento del Producto Interno Bruto en toda Europa en los últimos cinco años, un déficit público del 4,1% en 2005, el consumo interno y las inversiones estancadas, la disminución de las exportaciones y el empobrecimiento de la clase media preocupan al equipo de Prodi, que prometió enderezar el país.
"Prodi no tendrá una vida fácil y no conseguirá mantener unida a la izquierda", advirtió Berlusconi, quien prometió "una oposición dura".



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