7 de junio 2005 - 00:00

Bolivia: Congreso definirá el jueves renuncia de Mesa

El Congreso boliviano se reunirá el jueves en Sucre, a 750 kilómetros al sureste de La Paz, para decidir sobre la renuncia del presidente Carlos Mesa, anunció esta noche Hormando Vaca Diez, titular del Parlamento.

El legislador, primero en el orden de sucesión constitucional si se le aceptara la renuncia a Mesa, había pedido "a los paceños, a los alcaldes de La Paz y de El Alto, que contribuyan a calmar la situación social para garantizar que el Congreso pueda reunirse en su sede".

"Es mi deseo que se reúna en La Paz", dijo Vaca Diez, horas antes de anunciar que finalmente la sede de la reunión será la ciudad de Sucre..

La capital boliviana vivió hoy otra jornada de convulsión social, incluso más agitada que la del lunes, cuando la cantidad de gente concentrada en la Plaza de los Héroes, a sólo seis cuadras de los palacios de Gobierno y del Congreso, superó la que se había reunido hace 23 años en el mismo lugar, cuando se restableció la democracia.

Miles de campesinos, mineros, comerciantes minoristas, estudiantes universitarios y transportistas recorrieron el centro exigiendo asamblea constituyente y nacionalización de los hidrocarburos. Pero también consignas contra Vaca Diez, ya que rechazan su eventual ascenso a la presidencia.

Grupos de maestros, cuya huelga indefinida obligó hoy al Ministerio de Educación a adelantar en 15 días las vacaciones de invierno, encabezaron otra vez los intentos de tomar la plaza principal, con la consigna de instaurar un gobierno-obrero campesino.

La renuncia de Mesa, en lugar de calmar el descontento parece haberlo incrementado ante la posibilidad de que, por el mecanismo de sucesión constitucional, asuma el gobierno Vaca Díez, en su calidad de presidente del Senado.

"No es posible que se beneficien los partidos corruptos que gobernaron con Sánchez de Lozada y masacraron al pueblo en octubre (2003). Me refiero a Vaca Diez, del MIR, y a Cossio, del MNR. El pueblo no lo va a permitir", declaró Evo Morales, jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Pero Luis Eduardo Siles, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), con primera mayoría en el Congreso, anunció que su partido "respetará y actuará en consecuencia con lo que estipulan las normas constitucionales", según las cuales debe asumir Vaca Diez, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y senador por Santa Cruz.

También Oscar Eid, dirigente del MIR, anunció que su partido, con la tercera mayoría en el Congreso, "respetará el orden de sucesión que prescribe la Constitución".

Por su parte, Vaca Diez se negó a comentar hoy el tema. "La carta de renuncia del Presidente de la República que recibí hoy no tiene carácter irrevocable, por lo que habrá que votar. Sólo después de que se la acepte, si se le acepta la renuncia, el Congreso analizará el tema de la sucesión", dijo.

Morales, cuyo partido tiene la segunda mayoría y el apoyo del Movimiento Indigenista Pachacuchi (MIP), exige que el Congreso se reúna en La Paz y sus parlamentarios esperaron hoy, en el palacio del Parlamento, que se instale la sesión tal como se había anunciado la semana pasada, antes de la renuncia de Mesa.

En tanto, Vaca Diez aseguró que los parlamentarios "no están dispuestos a reunirse bajo medidas de presión y sin garantías no sólo para ellos, sino para Bolivia entera de que la solución a la que se llegue sea democrática".

"La de Mesa es una renuncia a medias. Ahora ese congreso de corruptos va a decidir, pero nosotros no vamos a permitir que elija a Vaca Diez ni a Cossío. Seguiremos luchando en las calles, por la Constituyente, por la nacionalización de los hidrocarburos y contra Vaca Diez como Presidente", afirmó Jaime Solares, secretario ejecutivo de la Central Obrera.

Por primera vez desde que comenzaron las movilizaciones, hace 24 días, grupos de manifestantes llegados de El Alto apedrearon negocios en los barrios populares de la zona oeste para obligar a los comerciantes a sumarse a su marcha hacia el centro.

Los mineros ingresaron al centro haciendo estallar petardos de dinamita. Al hacerlo, uno de ellos se hizo volar una mano y sufrió heridas en una pierna.

La policía detuvo después, en pleno centro de La Paz, seis grandes camiones que habían llegado pese al bloqueo de caminos, transportando a trabajadores de las minas cooperativizadas y detuvo a 54 mineros que los custodiaban.

Según el coronel Javier Aracena, en los camiones se hallaron 1.300 cartuchos de dinamita, "caza bobos", mechas lentas y fulminantes. "Muchos de ellos, dijo, estaban ebrios y uno de los detenidos tenía 23.000 bolivianos (unos 2.700 dólares) en los bolsillos, cuya procedencia no pudo explicar".

"Nadie puede prohibir a los mineros que manejen dinamita. Pero el gobierno tiene que identificar y castigar a gente que a veces se infiltra y quiere provocar enfrentamiento entre hermanos. No lo vamos a permitir", declaró después Walter Villarroel, dirigente de los mineros.

Al desabastecimiento de alimentos y combustibles que afecta a La Paz se sumó el pedido de las autoridades municipales para que los vecinos no dejen la basura en la puerta de sus casas, porque los camiones de limpieza no pueden recogerla.

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