El diputado y líder cocalero boliviano Evo Morales se alió el miércoles con el dirigente sindical Jaime Solares, el líder campesino Felipe Quispe y una organización de vecinos para conformar un frente contra "la oligarquía y las transnacionales que representa el presidente" Carlos Mesa.
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Poco después de que el Congreso rechazara por unanimidad la renuncia de Mesa el martes, ratificándolo en el cargo, Morales buscó a Solares, de la Central Obrera Boliviana (COB), a Quispe, jefe de la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y a una organización de vecinos de la ciudad de El Alto para presionar por la aprobación de una ley petrolera de corte nacionalista.
Morales, Solares y Quispe, que suscribieron un documento de "unidad nacional", fueron los promotores de la insurrección popular que precipitó la caída del empresario liberal Gonzalo Sánchez de Lozada en octubre de 2003.
El pacto contra Mesa "también ejercería presión en calles y caminos" para obligar a la convocatoria de una asamblea constitucional, a la que se comprometió el ratificado mandatario, dijo un correligionario de Morales.
El cocalero, que después de apoyar la permanencia de Mesa abandonó la sesión congresal de la víspera, reclama una ley petrolera que recupere "verdaderamente" la propiedad estatal sobre los hidrocarburos, aún en manos privadas, y principalmente busca elevar de forma unilateral las regalías que percibe el Estado por la producción petrolera, del actual 18% a 50%.
El movimiento social "no tiene otra alternativa que unirse frente a la unidad de Mesa con la oligarquía y las transnacionales" petroleras, proclamó Morales.
Luego de recibir la confianza del Legislativo y concretar una alianza con sus fuerzas políticas, el presidente anunció, en una encendida alocución ante el plenario, una legislación petrolera que garantice la inversión privada y otorgue seguridad jurídica a veinte compañías petroleras que operan en el país.
La "inversión extranjera y nacional en los hidrocarburos es bienvenida", afirmó Mesa al tiempo de garantizar "ingresos muy grandes" para el tesoro nacional, como también "seguridad jurídica a quienes están apostando por Bolivia".
"No estoy dispuesto a, forzado por una presión más o menos insostenible, hacer cosas que positivamente van a inviabilizar a Bolivia en el contexto de las naciones", enfatizó Mesa.
Por su parte, Morales aseveró que "las movilizaciones van a continuar, porque fundamentalmente son para hacer aprobar la ley de hidrocarburos con 50% de regalías para el Estado. El momento que el Congreso apruebe esto, recién pararán las movilizaciones".
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