Brasilia (Reuters, AFP) - La Cámara de Diputados de Brasil aprobó ayer una iniciativa para que no vayan presos quienes consuman drogas, y que por el contrario, los adictos a estupefacientes realicen trabajos comunitarios y asistan a cursos de recuperación en vez de ir a la cárcel.
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El proyecto, que aún debe ser aprobado por el Senado para convertirse en ley, aumenta las penas por tráfico de drogas y crea el Sistema Nacional de Políticas Públicas sobre Drogas, que se encargará de coordinar una política estatal de salud con el combate y la represión por contrabando.
El proyecto establece que los consumidores sean pasibles de advertencias y que tengan acceso a tratamientos médicos gratuitos. Los adictos no podrán ser llevados a una comisaría, ni siquiera para ser interrogados. Sólo cumplirán penas de prisión si se niegan a llevar adelante las alternativas impuestas por la Justicia.
El proyecto, además, prevé penas mayores para traficantes de drogas y dispone que bienes cuya adquisición provenga de fondos obtenidos con el comercio de drogas ilícitas sean confiscados y donados a instituciones de tratamiento a los dependientes. Los traficantes ahora serían pasibles de cinco a quince años de cárcel (tres a quince años en la actualidad).
La ley vigente, que data de 1976, contempla penas de seis meses a dos años de cárcel por utilización de drogas.
Se crea, asimismo, una nueva figura legal, de financista del tráfico, que será pasible de ocho a veinte años de cárcel.
El proyecto no establece los volúmenes de posesión que distinguirán al usuario del traficante; ese criterio deberá ser discutido por médicos expertos, que darán su parecer.
• Beneficios
Los usuarios que estén cumpliendo penas de cárcel cuando la ley sea promulgada podrán beneficiarse de reducciones de sentencias. Según cifras que se manejaron en los debates, en 2001 la policía brasileña labró 79.791 actas por asuntos de drogas; en 2002 esa cifra fue de 81.132 y en los primeros seis meses de 2003 hubo 42.569 casos.
El diputado del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) Paulo Pimenta, que lideró el tratamiento del proyecto en la Cámara baja, aclaró que su aprobación «no despenalizará el uso de drogas, pero es un paso importante para enfrentar una concepción hipócrita de la sociedad». La aprobación se dio por acuerdo de las direcciones de las bancadas representadas en la Cámara baja.
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