8 de mayo 2006 - 00:00

Confiesan que Lula estuvo al tanto de la corrupción

Luiz Inácio Lula da Silva sigue encabezando las encuestas, pero no puede detenerel desgaste que le genera el goteo de denuncias de corrupción. La granduda es cómo llegará a los comicios de octubre.
Luiz Inácio Lula da Silva sigue encabezando las encuestas, pero no puede detener el desgaste que le genera el goteo de denuncias de corrupción. La gran duda es cómo llegará a los comicios de octubre.
San Pablo (AFP, EFE, ANSA) - El escándalo de la financiación ilegal del partido de Luiz Inácio Lula da Silva se reactivó ayer en Brasil, luego de que un hombre que ocupó un papel clave en la formación oficialista admitiera que la trama de corrupción tenía por objetivo recaudar hasta 483 millones de dólares.

Según lo confesado por el ex secretario general del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), Sílvio Pereira, Lula no tendría responsabilidades ejecutivas, pero no sería ajeno al montaje de corrupción. A cinco meses de las elecciones presidenciales para las que Lula es favorito (ver aparte), éste volvió a quedar en una posición incómoda, al punto de que en la oposición ya hablan de un proceso de destitución, extremo que aparece poco probable por ahora.

En una entrevista divulgada por el diario carioca «O Globo», Pereira se refirió a la captación ilegal de recursos destinados a financiar deudas de campaña electoral del PT en 2002 y al pago de coimas mensuales a cambio de apoyo en el Congreso -el denominado «mensalao»-, mediante préstamos del polémico publicitario Marcos Valério, favorecido con millonarios contratos con empresas estatales.

«El plan (de Valério) era facturar 1.000 millones de reales (483,6 millones de dólares)», señaló Pereira.

El ex dirigente admitió que entre los que «mandaban» en el momento del montaje para recaudar fondos estaba Lula da Silva, aunque eximió a éste del manejo directo de la trama.

Pereira dijo en la entrevista que sólo cumplía órdenes: «Nunca me reuní con empresarios. Siempre fui de la organización. Quienes mandaban (en la campaña de 2002) eran Lula, (el ex presidente del PT, José) Genoino, (el senador Aloízio) Mercadante y (el ex jefe de Gabinete y ex diputado José) 'Zé' Dirceu». «Hay mucha gente, muchos partidos (involucrados). Sólo que todo cayó en nuestra cuenta... Aquí no hay santos», deslizó.

El ex secretario del PT -quien dijo correr «riesgo de vida» y, según el diario, terminó la entrevista nervioso, rompiendo objetos en su departamentodesligó su responsabilidad en la captación irregular de recursos, así como la del expulsado tesorero del partido, Delúbio Soares, y resaltó que «el PT quedóde rehén de Valério; no había más que hacer».

Lula enfrentó una difícil crisis política desde mayo de 2005 que generó la apertura de comisiones de investigación en el Congreso para indagar sobre las finanzas ilegales del PT. Sin embargo, el presidente ha dicho repetidamente que desconocía manejos irregulares, el supuesto « mensalao» o el «valerioducto», nombre que da la prensa al esquema montado para el pago de sobornos a cambio de apoyo en el Congreso.

  • Críticas

    En abril, el procurador general, Antonio Fernando de Souza, pidió al Supremo Tribunal Federal que acuse a 40 personas, incluido José Dirceu, por haber formado una verdadera «banda» incrustada en el Estado brasileño que desviaba fondos para «compra de apoyo político» y pagar deudas políticas.

    El hecho de que Lula da Silva aparezca, según la versión de Pereira, en la organización de la campaña electoral que se financió con extorsiones y fondos ilegales, desató las críticas de la oposición e inclusode sectores del PT. «Si Pereira confirma ante la comisión investigadora del Congreso lo que dijo en la entrevista, el camino para el impeachment estará inexorablemente abierto», dijo el jefe del bloque del Partido del Frente Liberal (PFL, derecha) en el Senado, José Agripino Maia.

    «Todas estas cosas ocurrían en torno al presidente Lula. Hay razones para el impeachment», dijo por su parte el senador Alvaro Dias, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

    Tampoco perdió la oportunidad el candidato presidencial del opositor del PSDB, Geraldo Alckmin, que marcha por detrás de Lula para las elecciones de octubre. «El presidente Lula tiene la obligación de prestar cuentas al pueblo sobre las denuncias. El nunca asume ninguna responsabilidad», manifestó.

    En el oficialismo, algunos acusaron recibo. «Me parece natural que el presidente haga un pronunciamiento y explique las cosas como son. Le hice esa sugerencia (a Lula), pero él no la consideró buena», manifestó Eduardo Suplicy, senador del PT por San Pablo.
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