Varios coches bomba estallaron el martes en Bagdad y en el norte de Irak, matando al menos a 19 personas e hiriendo a más de 40, en los últimos de una serie de atentados suicidas que han dejado un centenar de muertos desde abril.
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Cuatro de los ataques fueron en la ciudad de Hawija o en sus alrededores, cerca de la estratégica localidad petrolera de Kirkuk.
Uno de los suicidas hizo explotar su coche cerca de una base estadounidense, otro junto a un puesto del ejército iraquí, y un tercero cerca de un mercado, dijo la policía.
El cuarto explotó en un puesto de control de la localidad de Abasi, cerca de Hawija.
En total, 19 personas murieron y 38 resultaron heridas en los cuatro atentados, dijo a Reuters el general Anwar Mohamed Amin, comandante del ejército iraquí en Kirkuk.
En Bagdad, un coche bomba explotó junto a una patrulla policial hiriendo a nueve personas, incluidos dos policías.
Desde el 28 de abril, cuando se anunció el nuevo gabinete iraquí, encabezado por chiítas, los insurgentes han incrementado sus ataques, matando a más de 800 iraquíes y 88 soldados estadounidenses.
Mayo fue el mes más mortal para los estadounidenses en Irak desde enero.
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