Dos libros complican la campaña de Hillary Clinton
-
Colombia pagó su deuda con el FMI: Petro anunció el fin de las "condiciones onerosas"
-
Chile: la mega reforma propiciada por Kast llega al parlamento
Hillary Clinton
En cuanto al otro libro, titulado «Su camino: las esperanzas y ambiciones de Hillary Rodham Clinton», saldrá a la venta el 8 de junio aunque «The New York Times» planea publicar un extracto en su revista dominical del 3 de junio.
Entre otras cosas, el volumen sugiere que antes de votar a favor de la guerra en Irak, la senadora por Nueva York no había leído el informe de las agencias de espionaje sobre la situación en ese país en 2002.
Pero lo más jugoso seguramente corresponda a los detalles relacionados con las numerosas infidelidades de él y los dolores de cabeza de ella para decidir si se casaba, primero, y si continuaba en el matrimonio, después.
El libro explica que, durante la campaña de 1992 un equipo dirigido por la ex primera dama -que lidera las encuestas de opinión entre los precandidatos demócratas-, contrató a un investigador privado para que siguiera a Gennifer Flowers, amante de Bill cuando él era gobernador de Arkansas. «La voy a destrozar», fue su grito de guerra.
En los libros desfilan las mujeres de Bill en Arkansas, sobre todo Marilyn Jo Jenkins, una ejecutiva de la que el ex presidente se enamoró y por la que presuntamente estuvo a punto de divorciarse de su mujer, según Bernstein.
De acuerdo con el periodista, Bill quiso divorciarse de Hillary para estar con Jenkins en 1989, pero Hillary se negó, ya que, según dijo a Betsey Wright, jefa de personal del entonces gobernador de Arkansas, «hay cosas peores que la infidelidad».
Los textos, no obstante, tienen un sustancial punto débil: ninguno de los escritores entrevistó directamente a Hillary o a Bill, y los asesores de Hillary señalan que, en todo caso, éstos no ofrecen nada nuevo. Philippe Reines, portavoz de Hillary en el Senado, señaló que «si los libros anteriores sobre Clinton eran 'dinero a cambio de basura'estos otros no son nada más que 'dinero a cambio de algo recalentado'». Recalentado, sí, pero sabroso.



Dejá tu comentario