22 de octubre 2008 - 00:00

El fogoso Sarkozy ruboriza a Merkel

El estilo de Sarkozy, muy efusivo en los saludos, desconcierta a la frialdad de la canciller Angela Merkel.
El estilo de Sarkozy, muy efusivo en los saludos, desconcierta a la frialdad de la canciller Angela Merkel.
Berlín (DPA) - En las relaciones franco-alemanas, la crisis no sólo parece afectar a lo financiero. La excesiva cercanía del presidente galo, Nicolas Sarkozy, no siempre es bien recibida por su homóloga alemana, Angela Merkel, a quien tanto roce la «electriza».

Así lo aseguraba este fin de semana el dominical suizo «Le Matin Dimanche», aunque fuentes de la Cancillería alemana se apresuraron ayer a desmentirlo: «Es una historia totalmente inventada», aseguraron. «Merkel sigue teniendo la misma relación cordial con Sarkozy».

Según el rotativo suizo, la jefa del gobierno de Berlín no soporta el roce de la palma de la mano de Sarkozy sobre su hombro, su brazo rodeándole el cuello ni los dedos del presidente apretando su antebrazo. Eso la «electriza» y la hace sentir un poco «violentada», aunque el presidente francés siga siendo uno de sus grandes aliados.

Y es que, en ocasiones, la efusividad francesachoca de lleno con lo que en Berlín se entiende como trato «cordial» entre colegas. Si para los alemanes basta con un apretón de manos y una intensa mirada, al otro lado del Rin este saludo resulta demasiado frío cuando se trata de un hombre y una mujer.

Dos besos en la mejilla tienen un valor mucho más afectuoso para los galos, aunque los alemanes, y más si como Merkel son protestantes, no siempre lo sepan comprender.

La historia viene de lejos. En mayo de 2007, cuando el ex presidente francés Jacques Chirac se despedía de su cargo, lo hacía de nuevo mostrando su habitual galantería: primero abrazó a Merkel y después le besó dos veces la mano, un gesto al que ella ya estaba acostumbrada.

Pese a todo, la jefa del gobierno alemán reaccionaba una y otra vez ruborizándose, aunque-bien es verdad que sin asustarse como en la Cumbre del G-8 en San Petersburgo 2007, cuando el presidente estadounidense, George W. Bush, la sorprendió con un rápido masaje en la espalda al que ella respondió con cara de pavor y dando un respingo que la hizo saltar de su silla.

  • Reproches

    Con Sarkozy la historia se repite cada día. El líder francés no ahorra en abrazos cada vez que ve a su socia alemana, como ocurrió durante la entrega del Premio Carlomagno, en mayo, cuando desató las risas de los presentes al afirmar que «quería» a Merkel y con ella formaba una «pareja muy armoniosa». Fue desde los medios desde donde se reprochó primero su estilo austero y recatado, sus serias camisas y sus trajes un tanto pasados de moda, aunque después se criticó todo lo contrario: el atrevido escote que lució durante la inauguración de la nueva ópera de Oslo, que dio lugar a titulares como «Merkel saca pecho» en medios alemanes.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar