El Papa se reúne hoy por primera vez con obispos latinoamericanos
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Benedicto XVI tuvo en Sao Paulo una cálida acogida de cerca de un millón de personas en la misa de canonización de Fray Galvao, el primer santo nacido en Brasil, y fue aplaudido y vitoreado efusivamente en un multitudinario encuentro con jóvenes en un estadio de fútbol.
Se espera la asistencia de medio millón de personas en la misa que celebrará el domingo ante la enorme explanada de la Basílica de Aparecida.
Sin embargo, su presencia no desató un entusiasmo popular similar al que provocaba su antecesor, Juan Pablo II, quien sacó a las calles a millones de brasileños en cada uno de los tres viajes que realizó al país con más católicos del mundo.
En Sao Paulo, Benedicto machacó con su mensaje en favor de la castidad de los jóvenes, a quienes instó a involucrarse decididamente en la acción social en favor de los millones de pobres de Brasil.
El viernes no vaciló en censurar en San Pablo a "los medios que ridiculizan la santidad del matrimonio y la virginidad antes del matrimonio".
"Se ataca impunemente la santidad del matrimonio y la familia, comenzando por hacer concesiones ante presiones capaces de incidir negativamente sobre los procesos legislativos; se justifican algunos crímenes contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual", dijo.
Su Pontificado sufrió un revés en México en abril, cuando se legalizó el aborto en la capital de ese país fuertemente católico.
El Papa llamó a "no economizar esfuerzos en la búsqueda de los católicos apartados", censuró "el proselitismo agresivo de las sectas", la "multiplicación" de "nuevas denominaciones cristianas" y "las embestidas del agnosticismo, del relativismo y del laicismo".
En un encuentro con los obispos de Brasil en la Catedral de Sao Paulo, los conminó a salir a reconquistar "uno a uno" a los millones de fieles que se fueron de la Iglesia Católica hacia confesiones evangélicas.
Al dictar sus orientaciones a los prelados, les dijo que la finalidad de la Iglesia debe ser exclusivamente "la salvación de almas", pero sin descuidar el "pan material".
Aseguró que la misión de los católicos es ayudar a los pobres en sus "necesidades más urgentes" pero se declaró contrario a la vinculación de los sacerdotes con política o ideología.




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