Evo Morales llama "contrabandista", "violadora de la seguridad jurídica" y usufructuaria de "contratos ilegales" a Petrobras
La ocasión surge porque la energía es un problema mundial y por tanto con costo creciente. Lo económico, entonces, vuelve a comprometer lo político. El conocido periodista y analista norteamericano Thomas Friedman, columnista de «The New York Times», en la revista «Foreign Policy» lanzó la tesis de que los países poseedores de fuentes energéticas naturales convulsionan la política internacional introduciendo miedos porque ganan mucho más. La paz, entonces, sería contraria al precio alto del petróleo o el gas y hay que alterarla. Las bravuconadas de Irán y sus proyectos nucleares irían en ese sentido. En nuestro continente lo mismo procuraría el venezolano Hugo Chávez, con un país asentado en petróleo y bastante gas y habría convencido para ello también al boliviano Evo Morales, que dispone sobre cuantiosas reservas de gas. La consecuencia del eje Chávez-Morales es una profunda división que se insinúa en Sudamérica donde la principal víctima hasta ahora es Brasil y su presidente Lula da Silva. Nadie -ni Lula- niega a Bolivia cobrar más por su gas sino el método, porque detrás de la reivindicación se vislumbra una intención política donde Chávez pretende liderar a Sudamérica, hacerla antinorteamericana e imponer el marxismo cubano. Además, intentarlo con armas tan poderosas como las fuentes energéticas y el enorme dinero que de allí surge. El hoy anciano Castro intentó tal copamiento ideológico continental desde un país pobre y dependiente de ayudas externas, antes de la Unión Soviética y ahora del mismo Hugo Chávez. Tal copamiento era un intento barato en base a adoctrinar jóvenes y mandar alguna ayuda para pequeñas guerrillas dispersas. Chávez y Morales lo intentan desde una posición mucho más sustentable. Inclusive el boliviano no hubiera ido a posiciones tan drásticas y agresivas porque su gas por las distancias tiene como clientes a países vecinos, fundamentalmente Brasil y en muy poca dimensión la Argentina, aunque ésta es débil a mediano plazo por sus existencias de gas escasas. Con Chávez detrás se animó Evo Morales, quien además tiene como cliente anhelante a Chile, al cual probablemente le sacará una salida al mar por la necesidad de energía que tiene cuando ya la Argentina poco puede abastecerla de ahora en más.
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Sobre los reclamos de seguridad jurídica, recordó que «hay muchas denuncias contra empresas petroleras que no pagan impuestos y son contrabandistas». «¿De qué seguridad jurídica nos pueden hablar si son los primeros en violar la seguridad jurídica?», sentenció Morales.
Vestido informalmente, Morales concentró toda la atención de la prensa en Viena, donde hoy comienza formalmente la IV Cumbre de gobernantes europeos y latinoamericanos. Más que locuaz, agregó contra el gobierno brasileño: «Si quiere hablar de los contratos, le voy a demostrar que son ilegales e inconstitucionales, y si quiere saber sobre Petrobras le voy a informar cómo ilegalmente operaron sin respetar las normas de Bolivia». Entre otros argumentos, el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) cree que los contratos de explotación de hidrocarburos son ilegales porque nunca fueron ratificados por el Congreso boliviano, como estipula la ley.
Al ser consultado sobre por qué no había dado aviso previo a Lula sobre su decisión de nacionalizar los recursos energéticos, Morales dijo que buscó comunicarse con su colega de Brasil, pero indicó que «fue difícil» encontrarlo y sugirió que colaboradores del brasileño bloquearon sus llamadas.
Las declaraciones de Moralesse chocan con lo sostenido por altos funcionarios de su propio gobierno el miércoles y hasta ayer mismo, incluso horas después de que el presidente lanzara sus acusaciones desde Austria.
Sobre la indemnización a Petrobras con gas, Carlos Villegas, ministro de Planificación boliviano, había dicho a la prensa que esa posibilidad «se está analizando». En el mismo sentido, Jorge Alvarado, titular de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), reiteró ayer sus conceptos del día anterior y remarcó que lo decidido «no es confiscatorio porque se va a pagar el precio de las acciones. Sería confiscatorio si los echamos y no pagamos absolutamente nada». El titular de la petrolera estatal de Bolivia prometió que «en este caso si se ha de pagar, se ha de hacer una evaluación y en función de eso se les va a pagar un precio justo».
El asunto fue discutido hasta la medianoche del martes por Alvarado y el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, con una delegación de Brasil encabezada por el titular de Minas y Energía, Silas Rondeau, y el presidente de Petrobras, Sergio Gabrielli. Una vez conocidas las expresiones de Morales en Austria, Silas Rondeau expresó: « Espero que siga valiendo lo que está en la nota» firmada el miércoles en La Paz y el ministro de Comunicaciones, Helio Costa, y en Bolivia « sobrepasó los límites». Por su parte, la empresa Petrobrás manifestó su «indignación» por las acusaciones.
Pero la respuesta oficial brasileñaa los dichos de Morales le correspondió al canciller Amorim, que sólo mostró extrañeza en un primer momento. Pero luego agregó: «Debo decir que primero yo dije 'nos extrañó profundamente lo que ocurrió', pero tal vez ese lenguaje sea muy diplomático. Sí quisiera traducir eso por un término como ' indignación'».
En el mismo hotel vienés en el que está hospedado Morales, el ministro dijo que la estatal Petrobras, principal inversor en Bolivia, «sabrá dar todas las aclaraciones que sean necesarios». «Hemos tratado de actuar con moderación, pero evidentemente el gobierno, no sólo Petrobras, no dejarán de defender los intereses brasileños legítimos», agregó Amorim.
El mandatario izquierdista boliviano tuvo tiempo para defender la cooperación que entabló con Cuba y Venezuela; y pidió a Perú, Colombia y Ecuador dejar sus tratativas de libre comercio con Estados Unidos.




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