9 de junio 2003 - 00:00

FARC son buen negocio para los brasileños

San Pablo (ANSA, ASN) -En la triple frontera de Brasil, Colombia y Venezuela, al oeste del estado de Amazonas, comerciantes brasileños abastecen de productos a guerrilleros colombianos que controlan un poblado y pagan las mercancías con oro, según una nota publicada ayer por una periodista del diario «Folha Online», que realizó una investigación especial.

Los comerciantes llamados «regateiros» (que regatean precios) parten desde San Gabriel de Cachoeira y viajan a través del río Negro hasta el poblado de San Felipe, donde comercializan directamente con miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), afirmó el diario.

La gasolina, cerveza, galletas y remedios, los productos que más compran los guerrilleros, son pagados con oro y también con bolívares venezolanos.


Separado por el río Negro, San Felipe está localizado al frente de la población venezolana de San Carlos y al oeste de la brasileña Cucuí.

Según la investigación periodística, la población de San Felipe tenía 600 habitantes antes de la ocupación de las FARC, mientras que hoy en día viven 218, de acuerdo con un censo realizado por los mismos guerrilleros. La mayoría de los que partió lo hizo por temor a ser reclutados a la fuerza por las FARC
.

Por su parte, los habitantes que eligieron quedarse en el lugar están sometidos a un régimen militar que deben cumplir con rigor, so pena de ser castigados, incluso ejecutados.

Hace tres meses, escribió el diario, «un guerrillero intentó violar a una adolescente y fue fusilado por un comandante», identificado con el nombre Hugo.

El comandante Hugo tiene 23 años, estudió en Cuba y a pesar de su escasa estatura (1,55), es el responsable de aplicar las implacables sentencias a quienes no cumplan las órdenes, incluida la pena de muerte
.

Según el testimonio de un «regateiro», en diciembre San Felipe se quedó sin el único panadero porque fue acusado de pasar información al gobierno y fue ejecutado.

En febrero, un campesino mantuvo una discusión con Hugo, mientras bebían en un bar local el Cotilitodance. Poco tiempo después, el campesino fue fusilado en la playa.

El sitio cuenta con un hospital, en el cual trabaja el único cirujano de la región y una escuela a la que asisten 153 alumnos.

Durante su visita por la región, la periodista de «Folha Online» fue acompañada por tres guerrilleros: el subcomandante Horacio Pescadillo, de 27 años; Tony (un ex estudiante de arquitectura de Bogotá), de 29; y Erica, de 15 años.

Erica mide 1,82, tiene una cicatriz que le cruza el cuello, herencia de un combate y, al igual que los hombres, viste de verde y lleva un fusil AK-47 y un colgante con 12 kilos de explosivos
.

Cuando tenía doce años, Erica abandonó a su familia y sus estudios en Bogotá para sumarse a la guerrilla. «Esto es una lucha. No sé a cuántos maté. Maté a muchos. Ellos (los soldados colombianos) nos matan también. En caso de que lleguen tenemos que huir o matar», dijo.

El medio de pago en San Felipe es el oro o el bolívar venezolano. Un gramo de metal vale en la ciudad 14 mil bolívares. Los comerciantes brasileños venden un kilo de pollo 3.500 bolívares, 1 kilo de arroz por 1.800 bolívares y un litro de gasolina por 4.000 bolívares.

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