Francia se apresta a cerrar su mayor campo de refugiados en medio de represión
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La Policía reprimió disturbios con gases lacrimógenos.
El gobierno promete que quien presente una solicitud de asilo recibirá un alojamiento digno. Quien no tenga derecho a asilo será expulsado.
En tanto, los pobladores de Calais hace meses se vienen quejando de este lugar. Los comerciantes hablan de caída de las ventas y los camioneros temen el bloqueo de carreteras por parte de migrantes.
Incluso, hubo franceses que en las últimas semanas se quejaron de las reubicaciones en sus propias ciudades. Y varios políticos conservadores fogonearon esto y advirtieron las consecuencias de que se creen muchos "mini-Calais" en toda Francia.
Incluso, el partido ultraderechista Frente Nacional -liderado por Marine Le Pen- está aprovechando la situación en Calais para lanzar sus críticas globales a la política migratoria del gobierno.
En tanto, la dinámica de reinstalación o expulsión ya comenzó. En las últimas horas, personal oficial y de asociaciones comenzó a informar las condiciones.
A medida que vayan llegando al centro de gestión, los refugiados serán clasificados -menores, adultos, familias- y partirán a los centros de acogida, donde serán atendidos a la espera de que se resuelvan sus demandas de asilo.
En el primer día, el que se espera una mayor actividad, habrá 60 micros con 50 lugares cada uno.
Pero para muchos que quieren cruzar al Reino Unidos es inútil, por eso quieren permanecer en Calais que, a partir de mañana, no contará ni con agua corriente.
Muchas organizaciones humanitarias criticaron este operativo de cierre que "solo servirá para empeorar su situación", una idea que se cristaliza con enfrentamientos registrados en las últimas horas entre inmigrantes contrarios al desalojo, activistas que los apoyan y fuerzas del orden que tiraron gases lacrimógenos, según reportó la agencia de noticias EFE.
El portavoz del ministerio del Interior, Pierre-Henry Brandet, aseguró que no tienen intención de forzar a nadie, sino de convencer a los inmigrantes para que se acojan a las opciones que les ofrece Francia.
"No vamos a usar medios coercitivos. Estamos tratando de convencerlos que la frontera con el Reino Unido está totalmente cerrada, son muy pocos los que logran pasar. Les decimos que tienen que desconfiar de los mafiosos que les prometen un paso a cambio de dinero", aseguró.
Brandet se mostró convencido de que la mayor parte aceptarán las soluciones que les propone el gobierno, aunque reconoce que "una minoría" lo rechaza.
Algunos chicos y chicas menores que están solos recibirán atención especial ya que el Reino Unido -que además está construyendo un muro de un kilómetro- se comprometió oficialmente a recibirlos si demuestran que tienen familiares allí.
Hasta ahora un total de 194 menores no acompañados fueron trasladados en la última semana al Reino Unido, según informó hoy la ONG France Terre d'Asile.
De ellos, 141 se beneficiaron de la reunificación familiar y 53 niñas fueron llevadas allí por su condición de vulnerabilidad, pese a no contar con allegados.
La organización Human Rights Watch, en tanto, recordó ayer que, según estimaciones policiales, viven en la Jungla unos 900 menores no acompañados, otras ONG elevaron esa cifra entre 1.300 y 1.600.
De ellos, unos 400 tienen derecho a cruzar legalmente al Reino Unido por los familiares que tienen en suelo británico, pero el resto se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad si no se les ofrece un plan de acogida rápido y seguro antes del desmantelamiento.
En la emisora Europe 1, el ministro francés de Urbanismo, Patrick Kanner, pidió hoy a los habitantes de las ciudades que tendrán centros de recepción y reubicación que traten "con respeto y humanidad" a los refugiados.
Y advirtió, además, a militantes de organizaciones como "No Border" y a "provocadores de la extrema izquierda" que el Estado no permitirá protestas que obstaculicen el avance del operativo de cierre.




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