9 de enero 2008 - 00:00

Hillary vencía a Obama y salvaba su candidatura

Barack Obama, en una postal típica de campaña ayer en NewHampshire. Por su carisma, sus seguidores más fanáticoslo comparan con John Kennedy.
Barack Obama, en una postal típica de campaña ayer en New Hampshire. Por su carisma, sus seguidores más fanáticos lo comparan con John Kennedy.
Manchester, New Hampshire (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Hillary Clinton le sacaba al cierre de esta edición ventaja a Barack Obama en la primaria presidencial demócrata del estado de New Hampshire, mientras el senador John McCain se encaminaba hacia un claro triunfo en la interna republicana.

Con 16% de las mesas de este estado del nordeste estadounidense escrutadas, Hillary aventajaba al senador por Illinois por 40% a 36%, lo que, de confirmarse, constituiría un alivio para una candidatura amenazada por primera vez en meses por la del ascendente dirigente negro. Otro senador, John Edwards, quedaba en un distante tercer lugar con 17%.

Los últimos sondeos previos habían vaticinado un triunfo de Obama, quien se mantiene como un difícil rival para la ex primera dama, en una carrera de difícil pronóstico.

En este sentido, sondeos a nivel nacional lo daban ayer por primera vez empatando la intención de voto de Hillary Clinton, un escenario impensado hasta hace poco.

Una encuesta de Gallup mostró a Hillary y a Obama empatados con 33% de las intenciones de voto a nivel nacional. A mediados de diciembre, antes de la victoria de Obama en la primera interna, Clinton lo aventajaba por 12 puntos en las encuestas nacionales.

En tanto, en el bando republicano, McCain, quien ya ganó en este estado en 2000, obtenía 37% de los votos, por encima del mormón Mitt Romney, que lograba 28%, y del ganador de los «caucus» (asambleas) de Iowa, el mormón Mike Huckabee (12%). Más atrás, con 9%, quedaba el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, quien -en una estrategia muy arriesgada- apenas hizo campaña en este estado y apostó todas sus fichas al «supermartes» del 5 de febrero.

En un intento por salvar una postulación que parecía complicarse, Hillary Clinton hizo ayer un recorrido por todos los programas periodísticos matinales, en los que descartó la posibilidad de que su campaña sufriera un golpe fatal si tenía un pobre desempeño en New Hampshire.

«Usted sabe: es importanteseñalar que cuando se les pregunta al senador Obama y al senador Edwards cuáles son sus mayores logros, no tienen demasiado para responder», declaró, agresiva, a la cadena «CBS».

Poco después, la ex primeradama apareció en un centro de votación en una escuela de Nashua, New Hampshire, sumándose a un numeroso grupo de estudiantes, estrechó manos y luego se dirigió a sus seguidores, muchos de los cuales parecían cerca de las lágrimas mientras la abrazaban.

Consultada sobre cómo se sentía, respondió: «realmente bien», un día después de haber contenido las lágrimas en la campaña electoral en una rara demostración emotiva que denotaba el difícil momento de su campaña.

En tanto, Obama, quien ayer no dio entrevistas, cerró su campaña en New Hampshire con una estridente concentración en Concord a última hora del lunes, en la que hizo gala de una inspirada oratoria ante un gran número de asistentes. «¡A partir de mañana, haremos historia, vamos a arreglar el país, vamos a arreglar el mundo!», exclamó durante un discurso de 45 minutos, a menudo interrumpido por la multitud.

Destacando la importancia de los resultados de Iowa y New Hampshire, el diario local «Congressional Quarterly» recordó que «en carreras competitivas de las últimas tres décadas y media, todos los candidatos que ganaron en ambos estados terminaron siendo designados candidatos de su partido».

Los electores que no están inscriptos en ningún partido pueden participar en la primaria demócrata o en la republicana. En cambio, los electores inscriptos como republicanos o demócratas no pueden votar en la primaria del otro partido.

Unos 850.000 votantes estaban inscriptos en las listas electorales de New Hampshire: 26% demócratas, 30% republicanos y 44% independientes.

Debido a la gran demanda de boletas los funcionarios electorales buscaban conseguir reservas. Un funcionario que solicitó no revelar su identidad, confirmó desde su oficina que la demanda era alta entre los demócratas pero negó cualquier riesgo de quedarse sin papeletas de votación.

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