11 de abril 2007 - 00:00

Irán producirá más uranio enriquecido que lo ya anunciado

Mahmud Ahmadinejad
Mahmud Ahmadinejad
Teherán (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Irán se declaró ayer decidido a instalar hasta 50.000 centrifugadoras para incrementar el enriquecimiento de uranio en su planta nuclear de Natanz, un día después de que fuera el centro de la atención internacional al anunciar que había empezado a producir ese material a «escala industrial».

Sumado a ello, el ministro de Relaciones Exteriores, Manuchehr Mottaki, envió un desafiante mensaje a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China) al reiterar que «la suspensión del enriquecimiento no es aceptable ni como condición previa a negociaciones ni como resultado de éstas». Además, Mottaki conminó a las potencias a «aceptar la nueva realidad» de un Irán nuclear.

Pero las declaraciones de las autoridades iraníes plantean más preguntas que respuestas sobre el real grado de progreso de su programa atómico, según diplomáticos destacados en el país.

«El objetivo de la República Islámica no es sólo la instalación de 3.000 centrifugadoras en la planta de enriquecimiento de Nataz. Nosotros lo hemos planificado todo para instalar 50.000 centrifugadoras», afirmó Gholam Reza Aghazadeh, el presidente de la Organización de Energía Atómica de Irán. Aghazadeh y el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, habían anunciado el lunes que pasaban a un «enriquecimiento industrial» del uranio, pero sin precisar el número de centrifugadoras instaladas. Otro alto funcionario, Alí Larijani, había sugerido que se trataba de 3.000.

En este sentido, Cristina Gallach, portavoz del jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, dijo que no hay manera de verificar el anuncio de Irán, a menos que se reanuden completamente las inspecciones internacionales.

«Si cumplen la resolución (del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas), se reanudarán las inspecciones, sabremos qué está sucediendo y podremos volver a las negociaciones.»

  • Contradicción

    Por su parte, la presidencia de turno alemana de la Unión Europea afirmó que la decisión de Irán es «un paso en directa contradicción» con los pedidos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). En la misma línea, Estados Unidos afirmó que «está muy preocupado» y llamó a imponer a Irán «una presión creciente».

    El controvertido plan de enriquecimiento de uranio a escala industrial implica la utilización continuada de decenas de miles de centrifugadoras (ver nota aparte).

    Irán anunció hace un año que a fines de marzo de 2007 instalaría 3.000 de esos aparatos, antes de postergar el plazo hasta mayo. Sin embargo, la AIEA, dos de cuyos inspectores llegaron ayer a Irán para una visita de rutina a Natanz, indicó que en febrero sólo se habían instalado unas 600 centrifugadoras.

    Por otra parte, un diplomático en la sede de la AIEA en Viena hablaba a fines de marzo de seis cascadas de centrifugadoras (poco menos de 1.000 máquinas). A partir de estas informaciones, un diplomático occidental en Teherán afirmó que la cifra de 3.000 centrifugadoras «no es nada verosímil».

    La cuestión de la cantidad no es menor, ya que una instalación de 3.000 centrifugadoras permite teóricamente obtener, en un plazo de seis a doce meses, una cantidad suficiente de uranio altamente enriquecido para una bomba nuclear.

    El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ya sancionó a Teherán y, en su última resolución, le dio 60 días, o sea, hasta el 23 de mayo, para que obedezca a sus exigencias. En caso contrario, adoptará «nuevas medidas pertinentes» contra la República Islámica.
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