Juan Pablo II abrió las jornadas de la juventud
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En la apertura de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa dijo que "es legítima la aspiración a la felicidad de cada joven ante numerosas y seductoras propuestas".
"El viejo Papa, cargado de años pero todavía joven por dentro, responde con una palabra que no es suya, sino de las Bienaventuranzas del Evangelio, que define al cristianismo", agregó.
Al dirigirse a los jóvenes que llegaron desde todo el mundo con banderas y con fervor hacia el jefe de la Iglesia Católica, Juan Pablo II los llamó a reflexionar acerca de las veces en el que el mundo es víctima de la violencia y del terror.
También se refirió a los atentados del 11 de setiembre contra Estados Unidos: "Hemos experimentado con evidencia el año pasado el desarrollo trágico de la malicia humana y hemos visto lo que sucede cuando reina el odio, el pecado y la muerte".
El Papa eligió la página "exigente" de las Bienaventuranzas.
"Queridos jóvenes -les dijo-. Numerosas y seductoras son las propuestas que les llegan de todos lados: muchas hablan de una alegría que se puede obtener con dinero, con éxito y con poder.
Agregó que el hombre "está hecho para la felicidad y vuestra sed de felicidad es legítima. La verdadera felicidad es una conquista que se obtiene no se obtiene sin una lucha larga y difícil".
Concluyó su saludo a los jóvenes con el augurio de que la Jornada Mundial de la Juventud sea "un tiempo privilegiado para cada participante para escuchar al Señor y convertirse en la sal de la tierra y en la luz del mundo".




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