La doble proeza de la canciller
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Merkel es, sin embargo, una personalidad atípica en la alta política alemana: no posee gran habilidad mediática y es más racional que emotiva, lo que contrastó mucho en la campaña frente a Schröder.
Se casó a los 23 años con Ulrich Merkel, un compañero de estudios, del que conserva el apellido pese a que el matrimonio no tuvo hijos y la pareja se divorció cinco años después.
Merkel coronó a los 32 años su excelente historial académico con un doctorado en física, en cuyo capítulo de agradecimientos consta el doctor Joachim Sauer, su actual esposo. Con Sauer, divorciado y padre de dos varones, tampoco tuvo hijos.
La caída del Muro de Berlín cambió su vida, aunque no estuvo entre los cientos de miles de germano-orientales que el 9 de noviembre de 1989 celebraron con lágrimas y euforia la noche más esperada de sus vidas.
En febrero de 1990 dejó en suspenso la física e ingresó en la Unión Cristiano Demócrata (CDU). Desde esa posición se convirtió en aplicada portavoz del último primer ministro de la ex RDA Lothar de Maiziere.
Luego todo fue meteórico. Helmut Kohl hizo de esa muchacha de rostro melancólico su ministra para la Mujer y la Juventud en 1991. Le dio una de las vicepresidencias de la CDU y luego la trasladó a la cartera de Medioambiente, en 1994.
Tras la derrota de Kohl en 1998 ante Schröder, asumió la secretaría general de la CDU, con Wolfgang Schaeuble como presidente del partido.
Merkel rompió con Kohl y asumió la presidencia de la CDU en 2000. Era la primera mujer del Este al frente de un gran partido alemán.




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