La Paz (AFP) - El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, anunció en la conferencia de prensa que brindó ayer que someterá a la Justicia y eventualmente enviará a la cárcel a los manifestantes que corten rutas por protestas sociales.
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El mandatario declaró que aplicará «laapertura de investigación, juicio y eventual detención de quienes están cometiendo actos sediciosos, delitos y vulnerando los derechos ajenos al interrumpir el libre tráfico en el país».
«Vamos a trabajar con la Justicia para que las personas que llevan adelante estas acciones sean juzgadas y eventualmente llevadas a la cárcel por romper la norma constitucional», reveló en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros.
El presidente boliviano descartó, sin embargo, la posibilidad de utilizar los medios que la Constitución le confiere para reprimir las protestas sociales violentas, como el uso de la fuerza militar. El martes a la noche, tras su ratificación por el Congreso, una multitud pidió «mano dura» a las puertas del Palacio de Gobierno.
El anuncio es la primera reacción oficial a la alianza formada por Evo Morales, Jaime Solares y Felipe Quispe para impulsar un frente contra «la oligarquía y las transnacionales que representa el presidente» Mesa.
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