15 de junio 2005 - 00:00

Más sectores de izquierda acatan tregua en Bolivia

El presidente de Bolivia,Eduardo Rodríguez,deberá encontrar undelicado equilibrio entrelos reclamos de losdiferentes sectoressociales bolivianos parallevar a buen puerto elpróximo procesoelectoral.
El presidente de Bolivia, Eduardo Rodríguez, deberá encontrar un delicado equilibrio entre los reclamos de los diferentes sectores sociales bolivianos para llevar a buen puerto el próximo proceso electoral.
Paz - Llegó el momento de la negociación. Las reuniones entre enemigos irreconciliables y la ampliación de la tregua a sectores más intransigentes conducen a Bolivia a elecciones generales, seguramente en diciembre, para elegir presidente y renovar por completo el Congreso.

En el medio quedan cuestiones centrales, como el referendo por las autonomías y la inclusión en la agenda parlamentaria de la nacionalización de los hidrocarburos, que con la actual composición de ambas cámaras se torna altamente improbable. No son los únicos motivos de preocupación. En este contexto, el presidente Eduardo Rodríguez -que anoche presentó un gabinete de perfil técnico y representación regional-, siguió ayer ganando declaraciones de tregua de las organizaciones sociales.

La Central Obrera Regional (COR) de El Alto, ayer se manifestó en una considerable marcha de tono pacífico junto a comerciantes, gremios y estudiantes, decidió sumarse a la tregua social y allanar al convocatoria de elecciones tras un cabildo abierto celebrado en la céntrica plaza San Francisco. Sin embargo, mostró molestia por el perfil del gabinete de Rodríguez, al que estigmatizó como «neoliberal» y descartó que ello derive en nuevas movilizaciones pacíficas.

Este sector se había mostrado como el más intransigente pese al cambio de gobierno y mantenía en alto los reclamos de las últimas semanas, pero todo indica que fueron los propios alteños los que impulsaron a la tregua a sus dirigentes. Con su acatamiento a ésta, sólo queda en una posición abiertamente opositora el jefe sindical Jaime Solares, de escasa representatividad.

• Marco legal

En este momento, la preocupación pasa por dar marco legal a la salida del Congreso. Se baraja la alternativa de una renuncia masiva de los 130 diputados y los 27 senadores, que debería ser seguida por los suplentes. Esta hipótesis quedó anoche prácticamente descartada.

Bastaría con que alguno de los legisladores se resista para arruinar el plan y ello en la política boliviana no sería algo impensable.

La opción que impulsa el titular del Senado,
Hormando Vaca Díez (MIR, Santa Cruz), y que transmitió a este enviado, es lograr un acuerdo de dos tercios de las cámaras, que deberían votar por separado una cláusula interpretativa del artículo 93 de la Constitución referido a la sucesión presidencial en las actuales condiciones.

Según sostiene Vaca Díez, el presidente Rodríguez no puede llamar a nuevas elecciones parlamentarias por su cuenta sin el aval de ambas cámaras.

Mientras se definían estos tecnicismos (casi nadie está proponiendo en voz alta que el Congreso no se disuelva), ayer se produjo una reunión impensada entre Vaca Díez y dirigentes de El Alto.

• Nacionalización

En esa reunión, Vaca Díez aceptó tratar en la agenda parlamentaria de este año la nacionalización de los hidrocarburos. «Todo democráticamente, si consiguen los votos, nacionalizamos», dijo el senador a Abel Mamani (Fejuve), Edgar Patana (COR) y Gualberto Choque (campesinos). No los conseguirán.

Lo que podría encender la mecha es la disputa cerrada por la convocatoria a referendo autonómico en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, y la elección de prefectos (gobernadores), ambas fijadas para el 12 de agosto.

Para la elección de prefectos existe un desconcierto generalizado, con
candidatos ignotos en varios departamentos, y a su vez pesa la incertidumbre sobre la duración del mandato de los futuros jefes de gobierno. Vaca Díez tratará de imponer la intención de la Cámara de los Industriales del Oriente y de otros sectores cruceños, de que la elección de prefectos y el referendo se lleven a cabo de todas maneras, que los prefectos tengan un mandato de cinco años, y que el Congreso que se elegirá en diciembre se transforme luego en la Asamblea Constituyente.

Todo ello fue rechazado de plano por el diputado cocalero
Evo Morales. Acerca de los hidrocarburos, Morales propuso ayer la realización de auditorías «para ver realmente cuánto fue lo invertido y cuánto lo recuperado. No proponemos una confiscación».

Morales también dejó definiciones en cuanto a su identidad ideológica. «No nos interesan esas clasificaciones de marxismo o leninismo. Sólo queremos vivir mejor, en una sociedad con igualdad de condiciones, sin marginaciones».

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