1 de noviembre 2005 - 00:00

Mes negro para EE.UU. por mayores bajas en Irak

Bagdad (AFP, Reuters, ANSA, EFE) - La realidad iraquí volvió a mostrar ayer toda su crudeza con un atentado en Bassora que provocó al menos 20 muertes, un bombardeo estadounidense que habría matado a otros 37 civiles y tres ataques contra marines que causaron siete bajas entre los estadounidenses.

Cuatro efectivos norteamericanos murieron por las explosiones de tres bombas colocadas al costado de un camino de Yusufiya, cerca de Bagdad, otros dos fueron víctimas de un ataque en Balad y un séptimo murió en Falluja, lo que convirtió a octubre, con 93 bajas, en el mes más sangriento para el país norteamericano desde enero y el cuarto desde el comienzo de la guerra.

• Preocupación

No hubo mayores detalles disponibles sobre los ataques, pero desde inicios de este año mandos militares mostraron preocupación por el creciente uso de poderosas bombas o dispositivos improvisados más sofisticados capaces de penetrar vehículos blindados y causar un mayor números de víctimas en cada ataque. Ello ocurre una semana después de que el número de soldados estadounidenses muertos en Irak desde el inicio de la invasión, en marzo de 2003, superara los 2.000. La cifra trágica ya se elevó ahora a al menos 2.025.

En el oeste iraquí, donde se registraría la mayor afluencia de tráfico de armamento, bienes y efectivos para la insurgencia, médicos y líderes locales acusaron a las fuerzas estadounidenses de haber matado a alrededor de 37 civiles y herido a 17 en un ataque aéreo cerca de la frontera con Siria.

El ejército de los Estados Unidos dijo que no había registrado muertes de civiles y creía que había matado a un líder de Al-Qaeda mediante un bombardeo preciso.

Lo que sí pudo confirmarse fue la muerte de once iraquíes en otros ataques. Entre ellos, un oficial de la policía criminal de Bagdad, un chofer de un comandante de la policía en el barrio bagdadí de Dura, y la directora de un colegio y su marido al oeste de la capital.

Más al Norte, el empresario
Sami Gerges y el hombre de negocios Murad Hazem fueron asesinados por hombres armados en las localidades de Baiji (a 200 km al norte de Bagdad) y de Duluiya (a 70 km al Norte) respectivamente, según la policía.

En el cierre de una jornada sangrienta, al menos 20 personas murieron y otras 45 resultaron heridas en un atentado terrorista con coche bomba perpetrado en Bassora.

El ataque, indicó una fuente de seguridad, al parecer tenía como objetivo una patrulla de policía, pero la mayor parte de las víctimas serían civiles.

El atentado ocurrió cuando muchos iraquíes celebraban la fiesta de Aid al Fitr, que marca el final del ayuno musulmán del Ramadán.

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