Millones de ilegales en EE.UU. protestaron contra discriminación
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Algunos manifestantesen favor de los derechos de los inmigrantes en Nueva York se tapaban ayer sus caras con pancartas ante los flashes, acaso buscando evitar represalias por su carácter de «sin papeles» (arriba). «Vinimos a trabajar», proclamaron otros en Orlando (abajo).
A diferencia de las marchas de marzo último, los manifestantes portaron esta vez miles de banderas estadounidenses junto a las de México y otros países de América latina. Las predominantes insignias mexicanas de las protestas de semanas atrás habían despertado duras críticas de parte de los sectores contrarios a los inmigrantes ilegales. «Es importante demostrar que queremos ser parte del sueño americano», dijo el alcalde de Los Angeles, el hispano Antonio Villaraigosa.
Muchos de los manifestantes obtuvieron permiso para faltar a sus trabajos o dejaron de concurrir a escuelas y universidades para marchar en favor de los derechos de los inmigrantes, cantando la consigna central «Sí, se puede», y portando carteles que afirmaban: «Somos trabajadores, no criminales» o «El gigante dormido se está despertando».
Grandes empresas del sector alimentario como los gigantes Tyson Foods y Cargill mantuvieron cerradas algunas de sus plantas, reconociendo indirectamente el peso de la fuerza laboral inmigrante en ese sector. La evaluación del efecto económico del boicot -una medida que fue resistida públicamente por algunas organizaciones latinas y en silencio por miles de inmigrantes que fueron ayer a trabajar y luego a las manifestaciones-dependió en general de la posición ideológica de los analistas.
Por ejemplo, la cadena CNN dijo que una teórica « desaparición» de los inmigrantes costaría a Estados Unidos una pérdida económica de 1.300 millones de dólares por día. Aunque el boicot no fue homogéneo, dijo la CNN, los manifestantes lograron enviar «un mensaje económico» al gobierno y al Congreso estadounidenses.



