Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Zacarias Moussaoui demostró ayer que no se arrepiente de su implicación en los atentados del 11-S y lanzó su último desafío a los familiares de las víctimas y a EE.UU., antes de ingresar en la prisión donde pasará el resto de sus días. «Dios salve a Osama bin Laden. Nunca lo atraparán», dijo un arrogante Moussaoui al entrar en la sala donde escuchó la sentencia formal que leyó la jueza Leonie Brinkema.
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Tras esta sentencia, confirmada ayer, el único condenado en EE.UU. por los atentados del 11-S cumplirá su pena en una cárcel de alta seguridad del estado de Colorado, donde permanecerá aislado del resto del mundo durante toda su vida.
La jueza Brinkema, en referencia a la victoria que el reo se adjudicó el miércoles sobre EE.UU., dijo ayer: «Mire a esta gente. Ellos volverán a ver el cielo, escucharán a los pájaros... Usted no, así que está claro quién ha ganado».
«Esta fue mi elección», respondió el recluso francés de origen marroquí, que se prodigó en aspavientos y señales de victoria. «Ustedes me han tachado de terrorista, de criminal o lo que sea. Mírense ustedes mismos; yo lucho por mis creencias», dijo Moussaoui en una intervención que duró unos cinco minutos, hasta que la jueza le prohibió, a petición de la acusación, utilizar su oportunidad de hablar para hacer un discurso político.
Tras esto, Brinkema zanjó la discusión al parafrasear un poema del escritor T.S. Eliot: «Señor Moussaoui, usted vino aquí para ser un mártir, un héroe en medio de la gloria, pero en lugar de eso morirá como un desgraciado».
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