Nacionalizó Morales gas y el petróleo en Bolivia
Menos extraerlo -porque no tiene capitales ni técnicos- todo lo referente a gas en Bolivia queda estatizado: fijación de precios internos y externos, comercialización, distribución, desde ya subsuelo con reservas y los otros a explorar, los equipos de perforación, las refinerías, los edificios administrativos, las estaciones de servicio. Sorprendió a gobiernos como el de Brasil -muy afectado por ser el principal operador-y también al de la Argentina, a Repsol de España, a las europeas y a la norteamericana Exxon. Hay 180 días para negociar y el propósito sería que todos trabajen para el Estado boliviano a cambio de un porcentual que por ahora y hasta que se firme un nuevo contrato sería de 18% para las empresas en los principales yacimientos. Es un primitivismo porque hasta en Irán trabajan privados por concesión. Bolivia es la tercera vez que lo dispone y fracasó. Un boicot de empresarios petroleros internacionales la paralizaría al privarla de su principal ingreso junto con la minería. Podría caer en manos del venezolano Hugo Chávez, que está al frente de un país petrolero y tiene ambiciones expansionistas. No convendría, sin embargo, a Evo Morales depender de uno y se cree optará por negociar con el conjunto.
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La nacionalización de los hidrocarburos fue festejada por por manifestantes oficialistas, que mostraron banderas bolivianas y cubanas (izquierda). Largas colas en las estaciones de servicio reflejaron temor a un desabastecimiento (derecha). INFLUENCIA. Hugo Chávez, Fidel Castro y Evo Morales firmaron el sábado en La Habana un tratado de integración como «alternativa» al libre comercio impulsado por EE.UU.
En San Alberto tiene una participación de 50 por ciento Repsol YPF; 35 por ciento Petrobras y 15 por ciento la francesa TotalFinaElf, y en Sábalo comparten la propiedad a medias Repsol YPF y Petrobras.
Desde el año pasado, las empresas transferían al Estado, por tributos y otras participaciones, 50 por ciento del valor de su producción, y a eso se añade ahora 32 por ciento adicional para financiar las actividades de YPFB.
Al parecer para los demás campos, de menos de 100 millones de pies cúbicos diarios, continuaría rigiendo el porcentaje actual de 50 por ciento para el Estado y el resto para las empresas.
El líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), en un anuncio que se llevó a cabo en una estudiada puesta en escena, buscó así satisfacer las demandas de los sectores más radicalizados de su formación política. En esa línea, Moralesllamó a las organizaciones sociales y a los trabajadores a que defiendan la medida. «Queremos decirles a patriotas leales con su nación, con su tierra: movilizarse ante cualquier intento de sabotaje de algunas empresas», advirtió el mandatario.
En un mensaje a las empresas, Morales advirtió: «Si no respetan, nos haremos respetar a la fuerza», dijo.
El propio presidente recorrió los principales campos petrolíferos de Santa Cruz, Tarija y Cochabamba, en medio del respaldo de la población que acudió a los yacimientos portando banderas de Bolivia y vitoreando al primer presidente indígena. «Queremos pedirles a los compañeros trabajadores de Petrobras presentes a ser fieles con su patria, respetar disciplinadamente este decreto supremo», señaló el jefe de Estado en el acto de promulgación de la norma.
La anunciada ayer es la tercera nacionalización del gas en Bolivia, después de la que afectó en 1937 a la Standard Oil, y la de 1969 a la Gulf Oil, ambas estadounidenses.
Además de Petrobras, Repsol y Total, entre los principales inversores se encuentran British Gas y British Petroleum (Gran Bretaña).
Morales advirtió que «sólo podrán seguir operando en el país las compañías que acaten inmediatamente las disposiciones de esta norma legal, hasta que en un plazo no mayor de 180 días se regularice su actividad mediante contratos que cumplan las condiciones y requisitos legales y constitucionales».
De acuerdo con la estimación del gobierno, la distribución de ingresos por la producción de hidrocarburos de 82% para el Estado y 18% para los privados « cubre el costo de operación, de inversiones y utilidades».



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