9 de enero 2008 - 00:00

Narcos incineraban vivos a enemigos en una fortaleza de Rio

Un fuerte operativo policial en el morro carioca de Mangueira fue respondido por moradores con el incendio de un colectivo. Los pasajeros escaparon milagrosamente al fuego.
Un fuerte operativo policial en el morro carioca de Mangueira fue respondido por moradores con el incendio de un colectivo. Los pasajeros escaparon milagrosamente al fuego.
Rio de Janeiro (ANSA, AFP) - Unos 300 policías ocuparon ayer la favela de Mangueira, en Rio de Janeiro, donde hallaron una fortaleza de 15 metros en la que los narcotraficantes se protegían, restos humanos en un horno crematorio, armas y una tonelada de marihuana.

La fortaleza, construida de hormigón y acero, obraba como refugio de los delincuentes en sus enfrentamientos con la policía. Ubicada en lo alto del morro (cerro) Mangueira, en la zona centronorte de la capital turística de Brasil, permitía controlar los movimientos de la policía y vigilar las favelas vecinas, según las autoridades.

También fueron hallados cráneos y restos de huesos humanos en un horno de piedra en el que, se presume, los narcotraficantes incineraban, a veces vivos, a sus rivales.

Según una primera estimación, las autoridades encontraron al menos una tonelada de marihuana, armas y granadas, distribuidas en varios escondites.

Unos 300 efectivos comenzaron a subir a Mangueira a las 6.30 hora local, cuando tuvo lugar un intenso tiroteo con supuestos narcotraficantes. Al menos una persona baleada debió ser hospitalizada y otras dos fueron detenidas, dijeron las autoridades locales.

La policía actuó con una orden de captura contra Francisco Testas Monteiro, alias «Tuchinha», uno de los líderes del narcotráfico de esa comunidad que está ligado a la Escola do Samba Mangueira, una de las más tradicionales del carnaval carioca.

En reacción a la ocupación policial, un grupo de personas incendió un ómnibus en la calle Sao Luiz Gonçaga, en las proximidades de la favela. De acuerdo con informaciones policiales, no hubo heridosen el incendio del ómnibus,de donde pudieron descender todos los pasajeros.

«En menos de un minuto el ómnibus ya estaba totalmente en llamas. Por suerte, el vehículo no estaba repleto y eso nos dio tiempo a salir, si no habría sido una tragedia», relató a la prensa local uno de los pasajeros, Favio Miquelino, de 29 años.

«Las autoridades deben hacer algo. Los marginales no pueden tomar la ciudad. Rio de Janeiro está cada vez más violenta», lamentó.

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