9 de junio 2003 - 00:00

Nueva cúpula sindical ya desafía reformas de Lula

Marinho, un metalúrgico paulista de 44 años, elegido el sábado como presidente de la poderosa Central Unica de los Trabajadores (CUT), aseguró que no será dócil al gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva y que promoverá cambios en el plan oficial de reforma previsional, dijo ayer la prensa brasileña.

Marinho, que obtuvo 74,68% de los votos de los 2.735 delegados al VIII congreso nacional de la CUT, la principal organización gremial de Brasil, había sido nominado a ese cargo por el propio Lula.

•Independencia

Ambos son amigos desde que compartieron luchas del poderoso sindicato metalúrgico del estado de San Pablo. El rival de Marinho por la jefatura de la CUT, Jorge Luis Martins, del sindicato de los zapateros de la ciudad de Franca, estado de San Pablo, y considerado como el representante del «ala radical» de la central obrera, resultó derrotado con 25,31% de la votación. Con este resultado, Marinho controlará 19 de los 25 cargos de la dirección ejecutiva de la CUT, en tanto que Martins tendrá 6 puestos.

La CUT, que fue fundada hace 20 años por el hoy presidente, actualmente afilia a 22 millones de trabajadores, que representan 72% de los trabajadores sindicalizados de Brasil.

En declaraciones divulgadas ayer en el diario «O Globo» de Rio de Janeiro, Marinho anunció que la CUT mantendrá su independencia del gobierno.

«La CUT tiene una posición firme y clara de representar los intereses de los trabajadores independientemente de los deseos eventuales del gobierno», puntualizó. Además, aseguró que su amistad personal con Lula no le impedirá mantener la independencia de la CUT frente al Ejecutivo.

La central sindical «no será un brazo del gobierno dentro del movimiento sindical», señaló Marinho, pues caminará «en la delgada cuerda de la oposición radical y la adhesión al gobierno».

Agregó que «si la CUT hace una oposición irresponsable al gobierno no estaría contribuyendo al futuro de Brasil, y de la misma forma, si la Central cumple un papel oficialista tampoco estaría ayudando al futuro del país».

•Punto principal

En ese sentido, Marinho anticipó que «vamos a movilizarnos, a insistir, a reivindicar, a luchar por cambiar el contenido de la propuesta del gobierno». Según el sindicalista, el principal punto de la reforma al sistema de pensiones que la CUT rechaza es el que pretende cobrar un impuesto de 11% a los jubilados públicos con pensiones superiores a 1.058 reales (unos 370 dólares). Al respecto admitió que la organización está dispuesta a discutir que ese impuesto alcance a las pensiones de más de 3.000 o 5.000 reales (1.000 o 1.600 dólares). El líder obrero, que se mostró dispuesto a dialogar con el gobierno, admitió incluso la posibilidad de ir a la huelga para presionar los cambios. Sin embargo, Marinho se opuso a la propuesta de un sector radical de la CUT de rechazar totalmente la reforma de pensiones propuesta por Lula, y argumentó que ello sería una «posición irresponsable».

Cerca de 75% de los 2.735 delegados que participan en el congreso de la CUT -donde Lula fue abucheado el miércoles por un pequeño número de delegadosaprobó un documento con críticas a varias de las medidas de la reforma del gobierno al sistema previsional. Los sindicalistas rechazaron las medidas que reducen el valor de las jubilaciones, aumentan la edad de jubilación de los empleados públicos y obligan a ex funcionarios del Estado ya retirados a seguir contribuyendo con el sistema de seguridad social.

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