Obama recauda millones; Hillary usa su bolsillo
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En el contexto de la que ya es considerada la campaña más cara de la historia de EE.UU., el semanario «Time» reveló en su sitio de Internet que varios de los principales asesores de Clinton debieron recortar sus salarios de febrero para colaborar con la recolección de fondos.
«Time» dijo que entre los que decidieron donar sus salarios figura la manager de la campaña de la ex primera dama, la dirigente hispana Patti Solís-Doyle.
Para los aspirantes a protagonizar las elecciones del 4 de noviembre, el dinero es una herramienta más que fundamental, ya que compra anuncios televisivos y radiales y viajes a los lugares donde se vota para primarias, entre otros esfuerzos proselitistas que luego se reflejan en delegados para las convenciones.
En ese sentido, «The New York Times» utilizó ayer la calculadora para establecer que, hasta ahora, el republicano Mike Huckabee es el que está haciendo el mejor negocio.
Según el diario de Nueva York, el ex gobernador de Arkansas, quien saltó a las internas de su partido con apenas unos pocos millones de dólares en su billetera, invirtió 45.000 dólares por cada uno de los 156 delegados que obtuvo en las internas republicanas.
En cambio, el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, quien puso 87 millones de dólares de su propia fortuna en la campaña -que finalmente suspendió ayer-, «gastó» 654.000 dólares en cada uno de los 133 delegados que cosechó el «supermartes».
El senador John McCain, favorito excluyente a esta altura en la carrera para nominar al candidato del partido del presidente Bush, también consiguió sus delegados a buen «precio», ya que le costaron -en proporción a la inversión en la campaña- unos 57.000 dólares cada uno.
Por el lado de los demócratas, según «The New York Times», los 892 delegados reunidos por Clinton en las primarias costaron a la ex primera dama 90.000 dólares, contra los 119.000 por cada uno que invirtió el senador Obama.
Fuentes de la campaña de Clinton reconocen que la senadora por Nueva York está sintiendo la fuerte competencia que le entabló el legislador afroamericano, quien logró convencer a sus seguidores de que el país está listo para un candidato presidencial de raza negra.
Entre los colaboradores de Clinton se admite que ambos aspirantes prácticamente empataron en el voto popular del «supermartes», con alrededor de 7,3 millones de sufragios cada uno, y que la cuenta de delegados también está cabeza a cabeza. Además, ven con preocupación el calendario de internas, ya que el martes se votará en tres distritos con alta proporción de habitantes afroamericanos: los estados de Virginia y Maryland, y la ciudad de Washington.
Recién a principios de marzo y de abril se votará en estados que aparecen como victorias fáciles para Clinton: Ohio y Pennsylvania, respectivamente.




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