Washington - El aumento de los contagios y de las muertes por el nuevo coronavirus está generando crecientes cuestionamientos a la normalización de las actividades en estados clave de los Estados Unidos y genera una renovada presión de parte de la comunidad científica para que se ordenen nuevos confinamientos.
La pandemia pega cada vez más duro en EE.UU. y se incrementan las dudas sobre la reapertura
La cantidad de decesos se ha estacionado en un millar por día. El presidente reconoce la gravedad de la situación, pero teme que la recesión selle su destino electoral. Un grupo de 150 médicos y científicos envió una carta a la Casa Blanca, al Congreso y a los gobernadores reclamando un nuevo confinamiento.
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DILEMA. Donald Trump, en una de sus últimas conferencias de prensa sobre la situación de la pandemia en Estados Unidos. La diseminación del virus no cede, pero un nuevo cierre de la economía sería también doloroso para la sociedad y, en lo electoral, para él mismo..
Líderes locales como los alcaldes de Los Angeles Mayor, Eric Garcetti, y de Houston, Sylvester Turner, ya advirtieron sobre la posibilidad de una nueva cuarentena y el propio presidente, Donald Trump, que durante meses minimizó el impacto del covid-19, admitió a poco más de tres meses de las elecciones del 3 de noviembre que la situación sanitaria en el país es “preocupante”.
El mandatario, rezagado en las encuestas, se jugará ese día la posibilidad de ser reelecto en competencia con el virtual candidato demócrata Joe Biden y la apertura de la economía es para él una necesidad política imperiosa.
Si bien ha cedido desde sus máximos del año, el desempleo se mantiene por encima del 11%, cuando en febrero alcanzaba a apenas el 3,5%.
Estados Unidos registró 68.212 nuevos casos de coronavirus el sábado, de acuerdo con el reporte diario de la prestigiosa Universidad Johns Hopkins. Esa cifra llevó el total de casos en el país más afectado del mundo por la pandemia a 4.174.437. En tanto, se reportaron otras 1.067 muertes, lo que elevó el total de decesos a 146.391.
Tras una caída en la tasa de infecciones a fines de la primavera boreal, Estados Unidos ha visto una expansión de la pandemia, particularmente en estados del sur y el oeste como California, Texas, Alabama y Florida.
En los últimos trece días, la cantidad de casos diarios nuevos reportados superó siempre los 60.000 y el número de decesos de los últimos cuatro días, hasta el sábado, siempre excedió el millar.
En los estados más afectados se dan situaciones de estrés en los centros de salud y el resultado de los exámenes para la detección del virus SARS-CoV-2 puede demorar varios días.
En Florida, por caso, el sistema de testeo está tan colapsado que los plazos de espera de los resultados se ha estirado a entre cinco y diez días, lapso durante en el cual los futuros positivos continúan contagiando a familiares y relaciones.
Desde el inicio de la reapertura económica, la cantidad de fallecidos se ha elevado a 91.000.
Los científicos coinciden en que el aumento de las infecciones es seguido tres o cuatro semanas después por un aumento de la tasa de mortalidad.
De acuerdo con un modelo del Centro de Control y Prevención de Enfermedades, el número de muertes por la pandemia podría saltar a 175.000 para el 15 de agosto.
El jueves, más de 150 reconocidos médicos, científicos, profesores, enfermeros y otros especialistas vinculados al manejo de la pandemia dieron a conocer una carta en la que reclamaron un reconfinamiento del país para contener la expansión del mal. La misiva fue enviada a Trump, al Congreso y a los gobernadores estadounidenses.
“Lo mejor para el país es no reabrir la actividad lo más rápidamente posible sino salvar todas las vidas que sea posible”, dijeron.
“En este momento, vamos en camino a perder más de 200.000 vidas estadounidenses para el 1 de noviembre. Sin embargo, en muchos estados, las personas pueden beber en bares, cortarse el pelo, comer restaurantes, hacerse tatuajes, darse masajes y realizar muchas otras actividades normales, que son agradables pero no esenciales”, añadieron.
En medio de esas advertencias, el organismo federal de salud pública se mostró favorable a un retorno de los estudiantes a las aulas tras el verano boreal, un cambio de posición tomado debido a un pedido directo de la Casa Blanca.
“No se puede impedir de forma definitiva a 50 millones de niños que vayan a la escuela”, dijo Trump.
Sin embargo, el colegio privado de su hijo menor, Barron, no abrirá al 100% tras las vacaciones.




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