Nueva York (AFP) - La Organización de Naciones Unidas adoptó ayer un tratado contra la tortura que permitirá la inspección de las prisiones y centros de detención norteamericanos de supuestos terroristas, pese a la oposición férrea de Estados Unidos en otro capítulo de las severas divergencias entre el gobierno de George W. Bush con lo sostenido por un amplio consenso internacional.
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El «protocolo opcional» a la Convención Contra la Tortura fue adoptado por el Consejo Social y Económico de la ONU (ECOSOC) por 35 votos a favor y 10 abstenciones, y ahora debe ser enviado a la Asamblea General para su aprobación.
El tratado establece un sistema internacional de visitas de inspección a centros de detención, cuarteles policiales y prisiones. Alegando que el tratado no tenía consenso y podría violar la Constitución estadounidense, este país trató de impulsar una enmienda para extender el debate sobre el tema. Sin embargo, la enmienda fue rechazada por 29 votos contra 15, con ocho abstenciones.
A mediados de julio, el Consejo de Seguridad de la ONU zanjó una ardua contienda entre Estados Unidos y la mayoría de los gobiernos del mundo sobre la entrada en vigencia del Tribunal Penal Internacional (TPI), eximiendo por 12 meses prorrogables a los cascos azules y civiles de EE.UU. de la jurisdicción de esa corte.
El gobierno de Bill Clinton había apoyado en un comienzo la gestación del TPI, pero con el cambio de administración y el nuevo escenario tras los ataques del 11 de setiembre, la posición estadounidense cambió y confrontó duramente con la organización presidida por Kofi Annan, con el argumento dicho por el propio Bush de que «mientras nuestros soldados luchan por la libertad, podrían ser perseguidos». Washington había amenazado incluso con suspender las misiones de paz en el mundo.
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