Poco serio II
Fidel Castro se encargó de enfriar las expectativas sobre una eventual liberación de disidentes tras el levantamiento de sanciones de la Unión Europea a Cuba. «No necesitamos de EE.UU. ni de Europa. Qué cosa tan deliciosa poder decir eso», dijo en un encuentro con partidarios en La Habana. El dictador se preguntó: «¿De qué nos van a perdonar unos mesecillos...?». Castro infla su ego y desafía. Lo paga el pueblo de Cuba.
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Fidel Castro
•Represalias
En junio de 2003, el bloque europeo impuso a Cuba una serie de represalias por el encarcelamiento de 75 disidentes y el fusilamiento, tras juicio sumario, de tres secuestradores armados de una lancha de pasajeros, que buscaban emigrar.
El pasado lunes, el Consejo de Ministro de la UE levantó temporalmente esas sanciones a instancias de España, en busca de señales de La Habana.
El gobierno socialista del español José Luis Rodríguez Zapatero alega que las medidas no cumplieron el objetivo de lograr cambios de parte de Cuba, por lo que propone restablecer el diálogo político con La Habana para alcanzar su meta.
Castro advirtió en dos ocasiones que no quería «echarle a perder el trabajo a nuestro ministro de Relaciones Exteriores (Felipe Pérez Roque)». No obstante, añadió que el trato recibido por su país fue como «alguien que estaba condenado allá en Texas, que estaba en capilla ardiente, que pone un recurso y le posponen la vida unos meses más».
«Tengo que callar porque no quiero ayudar a la gusanera (anticastristas exiliados), ahora que están diciendo que Europa es traidora, que Europa ha abandonado a los luchadores de la libertad, que Europa le está haciendo el juego y se ha vendido y se ha rendido ante el tirano Castro», añadió.
Aclaró que «no hay duda de que algunos en Europa han actuado de buena fe, pero, ¿en qué mundo vivimos que para dar pasitos de avance, para rectificar grandes errores, hay que tener en capilla ardiente a un país y perdonarlo?».
En tanto, la UE reiteró ayer su voluntad de mejorar las relaciones con las autoridades cubanas, y respondió al presidente Castro que la suspensión de las sanciones a la isla no pretenden «perdonar», sino «dialogar».
La suspensión temporal de las sanciones decidida por los cancilleres europeos el lunes «mantiene el objetivo de la posición común de 1996, que es animar a avanzar en el proceso de transición hacia la democracia y mejorar la situación de los derechos fundamentales», recordaron fuentes del Ejecutivo europeo.
«No se trata de perdonar, sino de dialogar» sobre «progresos en la situación económica, política y de derechos humanos», declararon, respondiendo a Fidel Castro.




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