31 de julio 2002 - 00:00

Promulgó Bush la inédita ley contra fraudes contables

Washington (Bloomberg, AFP, Reuters) - El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, sancionó ayer una ley sin precedentes que otorga mayores poderes al gobierno para vigilar los registros contables de las empresas y penaliza hasta con 25 años de cárcel a los ejecutivos que incurran en fraudes.

«Esta ley le dice a cada dirigente empresarial deshonesto que será desenmascarado y castigado», aseveró el mandatario en una ceremonia en la Casa Blanca, poniendo énfasis en un tema que valió severas críticas a él mismo y a su vice, Dick Cheney, por supuesta negligencia en el control de las grandes compañías e incluso por su comportamiento como empresarios.

«La era de las normas débiles y las falsas ganancias se acabó. Ninguna junta directiva de los Estados Unidos está por encima o más allá de la ley», agregó.

• Escándalos

El Congreso aprobó la nueva ley el jueves en respuesta a los escándalos contables de empresas como WorldCom Inc. y Enron Corp., entre otras. La legislación, que contiene medidas más estrictas de las que Bush impulsó inicialmente, apunta a mejorar la confianza de los inversores tras las fuertes bajas bursátiles, que llegan a un promedio de 14% en lo que va del año.

El acta sobre la responsabilidad en la contabilidad de las empresas (Corporate Auditing Accountability Act), conocida coloquialmente como «ley de manzanas podridas», convierte al fraude accionario en un delito castigado con un máximo de 25 años de cárcel y aumenta las penas para otros delitos financieros.


Los presidentes ejecutivos tendrán que responder por las declaraciones financieras de sus empresas y podrían ser pasibles de penas de prisión y multas si engañan a sabiendas en los balances
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• Junta de control

Los poderes de supervisión contable de la ley se atienen mayormente a la propuesta de los demócratas del Senado para que se instale una junta independiente de control, que será supervisada por la Comisión de Valores (SEC). «Los demócratas están cada vez más al frente en este tema», consideró Stephen Hess, catedrático del Instituto Brookings. Bush «estaba preparado para firmar virtualmente cualquier cosa que le dieran», agregó.

El tema será uno de los ejes de la campaña para las elecciones legislativas de noviembre y los republicanos temen cargar con la ira de los estadounidenses, millones de los cuales han visto cómo los escándalos derrumbaban los precios de las acciones y esfumaban sus ahorros de toda una vida. ns-tan

La junta de cinco miembros, designada por la SEC, fijará las pautas para los contadores y controlará sus auditorías. Los poderes de la junta se extenderán a firmas contables europeas y de otros lugares del extranjero que trabajan para clientes de los Estados Unidos.

Sectores del Partido Republicano de Bush se oponían a mayores controles empresariales, pero las quiebras de Enron y de WorldCom, las mayores de la historia, dieron un impulso decisivo a la iniciativa.

Con el secretario del Tesoro,
Paul O'Neill, a su lado, Bush calificó la nueva ley como «las reformas de mayor alcance de la práctica empresarial estadounidense desde la época de Franklin Delano Roosevelt».

La ley les prohíbe a las firmas contables proveer nueve clases de servicios de consul-toría para auditar clientes; pero pueden procurar una autorización de la junta supervisora. Las firmas contables que quieren prestar otros servicios ajenos a las auditorías necesitan la aprobación de directores independientes en el directorio de la empresa. «Creemos que dará como resultado que los auditores sean auditores», sostuvo el senador demócrata Paul Sarbanes.

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