Promulgó Bush la inédita ley contra fraudes contables
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• Escándalos
El acta sobre la responsabilidad en la contabilidad de las empresas (Corporate Auditing Accountability Act), conocida coloquialmente como «ley de manzanas podridas», convierte al fraude accionario en un delito castigado con un máximo de 25 años de cárcel y aumenta las penas para otros delitos financieros.
Los presidentes ejecutivos tendrán que responder por las declaraciones financieras de sus empresas y podrían ser pasibles de penas de prisión y multas si engañan a sabiendas en los balances.
• Junta de control
La junta de cinco miembros, designada por la SEC, fijará las pautas para los contadores y controlará sus auditorías. Los poderes de la junta se extenderán a firmas contables europeas y de otros lugares del extranjero que trabajan para clientes de los Estados Unidos.
Sectores del Partido Republicano de Bush se oponían a mayores controles empresariales, pero las quiebras de Enron y de WorldCom, las mayores de la historia, dieron un impulso decisivo a la iniciativa.
Con el secretario del Tesoro, Paul O'Neill, a su lado, Bush calificó la nueva ley como «las reformas de mayor alcance de la práctica empresarial estadounidense desde la época de Franklin Delano Roosevelt».
La ley les prohíbe a las firmas contables proveer nueve clases de servicios de consul-toría para auditar clientes; pero pueden procurar una autorización de la junta supervisora. Las firmas contables que quieren prestar otros servicios ajenos a las auditorías necesitan la aprobación de directores independientes en el directorio de la empresa. «Creemos que dará como resultado que los auditores sean auditores», sostuvo el senador demócrata Paul Sarbanes.




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