Hugo Chávez (en la foto mostrando el regalo que llevó al Vaticano, un retrato de Simón Bolívar, como no podía ser de otra manera) se esforzó ayer en presentar como un éxito su audiencia de 35 minutos con el papa Benedicto XVI. Sin embargo, el pontífice le manifestó su «preocupación» por la situación de la iglesia en Venezuela. Puntualmente, insistió en la libertad de la Santa Sede en el nombramiento de los obispos y expresó su queja por un proyecto de reforma educativa «que no da espacio a la enseñanza de la religión».
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