31 de octubre 2008 - 00:00

Sindicatos paralizaron Roma en su pelea contra Berlusconi

Silvio Berlusconi
Silvio Berlusconi
Roma (AFP, ANSA, EFE) - Italia vivió ayer una jornada de huelga casi total en la educación, que incluyó multitudinarias manifestaciones, en particular en Roma, para protestar contra la reforma educativa impulsada por el gobierno de Silvio Berlusconi.

Cerca de un millón de personas, según cálculos de los organizadores, y 100.000 de acuerdo con el gobierno desfilaron pacíficamente por las calles de la capital para protestar contra el fuerte recorte del Presupuesto para la educación pública, que dejaría a más de 100.000 personas del sector sin empleo.

El ministro del Interior, Roberto Maroni, admitió que la manifestación, convocada por los tres mayores sindicatos, fue potente, aunque no reconoció los niveles de adhesión mencionados por los organizadores. «Leí que era un millón de personas. Desafortunadamente existe el vicio de multiplicar por diez la realidad. Eran 100.000, los que ya son muchas», comentó.

La mayoría de las personas que protestaron eran estudiantes de secundaria y universitarios, así como padres de familia y personal no docente del sector educativo, que llegaron provenientes de toda Italia en buses y trenes especiales.

«Unidos por la escuela pública», «Contra la escuela de los ricos, 1, 10, 100 manifestaciones», «Abajo el gobierno, salvemos la escuela», «Si educar cuesta, la ignorancia no», rezaban algunas pancartas.

Debido a la cantidad de manifestantes, la marcha -que paralizó la ciudad-se dividió en varios recorridos. Cientos de jóvenes rodearon por varias horas la sede del Ministerio de Educación, mientras otros confluyeron a la céntrica Piazza Navona.

De Norte a Sur, en ciudades como Milán, Boloña, Florencia, Padua, Parma, Torino, Palermo, Nápoles, Reggio Calabria se celebraron también manifestaciones, algunas espontáneas, contra la reforma.

El movimiento es la mayor reacción opositora registrada hasta ahora contra el gobierno de Berlusconi, quien volvió al poder en abril para cumplir su tercer mandato.

Las protestas se multiplicaron desde hace una semana en toda Italia y culminaron ayer con la huelga general del sector educativo.

El miércoles, el Senado italiano aprobó de forma definitiva la controvertida ley y desoyó las protestas de los estudiantes.

La gran mayoría de los escuelas de la península, cerca de 90%, tanto de primariacomo de secundaria permanecieron cerradas el jueves, según indicaron fuentes sindicales.

Los estudiantes piden la renuncia de la ministra italiana de Educación, Mariastella Gelmini, entre las más jóvenes del gabinete de Berlusconi, acusada de imponer la reforma sin consultar a las partes afectadas.

El plan del gobierno prevé la supresión de 130.000 empleos entre profesores y personal no docente, así como la reducción de la cantidad de horas impartidas en las escuelas primarias y el recorte de unos 8.000 millones de euros del presupuesto para educación.

Los líderes de los principales partidos de oposición de izquierda, Walter Veltroni, del Partido Democrático (PD), y el ex juez anticorrupción Antonio Di Pietro adhirieron a la protesta y desfilaron en Roma con los manifestantes.

Veltroni anunció que promoverá un referendo para pedir que la ley sea derogada.

El rechazo a la ley que reforma el sistema de educación es tal que incluso adhirieron a la marcha varias organizaciones estudiantiles de extrema derecha y grupos católicos.

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