21 de octubre 2016 - 09:26

Terminaron los debates, pero Hillary y Trump tuvieron sus cruces más picantes

La cena de beneficencia se celebra en Manhattan desde hace 70 años.
La cena de beneficencia se celebra en Manhattan desde hace 70 años.
Ningún apretón de manos, chistes mordaces y algún insulto entre Donald Trump y Hillary Clinton acapararon la Al Smith dinner, la cena de beneficencia celebrada en Manhattan y que desde hace 70 años se convirtió en un rito de la política estadounidense donde los candidatos a la presidencia intercambian habitualmente bromas e ironías.       

Tras el debate televisivo del miércoles, los candidatos estuvieron separados en la mesa solo por el cardenal arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, en el rol de "pacificador". Y los dos candidatos confirmaron un secreto a voces: que se detestan.   

Ambos no se estrecharon la mano en ningún momento. El magnate comenzó con un estilo liviano e ironizó afirmando que es conocido por su modestia. Entonces dijo que Clinton se hallaba ante "la multitud más grande" reunida en su campaña y precisó que era la primera vez que la candidata demócrata hablaba ante empresarios sin ser pagada por ello.

La exprimera dama se rió pero luego su rival dejó de lado el "fair play" y comenzó con sus insultos, describiendo a Clinton como "corrupta" y aludiendo a informaciones contenidas en sus correos electrónicos hackeados, incluidos las ofensas de su equipo a los católicos. Pero este cambio de tono no le gustó al público.

Hillary, a su vez, eligió la ironía. Si no te gusta lo que digo puedes gritar "wrong" (equivocado, ndr), le dijo, evocando la palabra usada por el magnate para negar las acusaciones en su contra.   

"Tomé una pausa de mi riguroso programa de siesta para estar aquí", señaló con ironía al aludir a las acusaciones de Trump sobre su salud.    

"El público debería estar agradecido porque generalmente me llevo mucho dinero por discursos como éste", indicó siguiendo con la ironía.   

Pero luego atacó a su rival en uno de sus puntos más débiles: su comportamiento con las mujeres. "Cuidado con la Estatua de la Libertad. Le pone un 4 (sobre 10, ndr). Quizás un 5 si pierde la antorcha y cambia su peinado", dijo.   

Finalmente bromeó sobre su salud afirmando que Trump le había enviado un automóvil para llevarla a la cena, "pero en realidad era un caro fúnebre", sostuvo.           

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