5 de octubre 2004 - 00:00

Una denuncia acorrala al nuevo jefe de la OEA

San José (AFP, EFE, ANSA, Reuters) - El presidente de Costa Rica, Abel Pacheco, envió ayer una carta al ex mandatario Miguel Angel Rodríguez solicitándole que renuncie a la secretaría general de la OEA, cargo que asumió hace dos semanas, para enfrentar las denuncias de corrupción en su contra.

«Sin demérito del respeto al principio del debido proceso, en aras del buen nombre de Costa Rica y de la propia Organización de Estados Americanos, le solicito que se separe enseguida de la Secretaría General y regrese al país a enfrentar las responsabilidades que corresponden», señala la carta de Pacheco. «Asimismo, le pido que plantee su renuncia ante el órgano competente de esa organización», agrega.

Concretamente, se acusa a Rodríguez de haber recibido sobornos de la empresa Alcatel. Un ex amigo de Rodríguez y ex directivo del estatal Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), José Antonio Lobo, declaró el viernes pasado ante la Fiscalía que el ex mandatario reclamó 60% de un «premio» de 2,4 millones de dólares que Alcatel habría pagado por un contrato que obtuvo para la instalación de 400.000 líneas de teléfonos celulares en 2001. El ICE, la mayor empresa pública de Centroamérica,tiene el monopolio de las telecomunicacionesen Costa Rica y administra la industria de generación eléctrica. En los últimos tres años le ha hecho compras a Alcatel por 258 millones de dólares.

• Explicaciones

Rodríguez respondió al pedido de renuncia aduciendo que se respete su presunción de inocencia. «No es posible, en la Costa Rica que conozco, que se quiera causar un gran daño a mi persona, familia e institución que hoy represento, irrespetando mi estado de inocencia», dijo el secretario de la OEA en una carta dirigida a Pacheco. Rodríguez convocó a los embajadores acreditados ante el organismo para darles explicaciones sobre las acusaciones, pero no planteó la posibilidad de renunciar.

El gobierno de EE.UU. optó por no comentar el caso.
«Este asunto está actualmente ante las autoridades legales de Costa Rica y no sería oportuno que nosotros hiciéramos comentarios más allá», dijo ayer el portavoz del Departamento de Estado, Adam Ereli. El vocero explicó que el gobierno estadounidense se enteró del escándalo por los medios de comunicación.

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