París - Jacques Chirac obtuvo 82% de los votos en las elecciones generales de mayo de 2002. Ahora, cuando el mandatario se dispone a dar un rotundo no a George W. Bush, es respaldado otra vez por más de 80% de los franceses, que se opone a una acción militar en Irak, aunque entre los empresarios crece el temor de que se vea afectado un mercado de 28.000 millones de dólares que representa Estados Unidos para las exportaciones francesas.
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Casi todo el espectro político está de acuerdo con su férrea oposición a Estados Unidos en el Consejo de Seguridad, incluidos la secretaría general del Partido Comunista Marie-George Buffet y el ultraderechista Jean-Marie Le Pen. • Sin éxito
No obstante, en algunos sectores, en particular los empresarios, se teme que la confrontación con Washington sea excesiva e innecesaria. Lo que está en juego para los hombres de negocios es importante, ya que Estados Unidos, con ventas que en 2002 representaron 28.000 millones de dólares para Francia, es su socio comercial más importante fuera de la Unión Europea. Hasta ahora, los llamados a boicotear los productos franceses del otro lado del Atlántico, entre ellos los de varios representantes republicanos del Congreso, no tuvieron demasiado éxito, pero la situación puede cambiar si el conflicto bilateral se agrava. Algunas de las empresas que pueden verse afectadas son L'Oréal, que hace allí 30% de su cifra de negocios, LVMH (27%) y otras compañías vinculadas a la industria de la defensa. Francia es también el principal foco de atracción turística para los estadounidenses. Además de los empresarios, también algunos intelectuales, como los filósofos Pascal Bruckner y André Gluksmann y el cineasta Romain Goupil, que publicaron la semana pasada un manifiesto apoyando a George W. Bush, reclaman a Chirac que revise su postura. Hasta hace unas semanas, el único que defendía esta posición públicamente en todos los programas de televisión era Alain Madelin, diputado y ex candidato presidencial, que llegó a viajar la semana pasada al Kurdistán iraquí para solidarizarse en su causa contra Saddam.
Desde la izquierda, también hay voces disidentes, como la de la líder del partido de extrema izquierda Lucha Obrera, Arlette Laguiller, que se opone, dice, al «imperialismo estadounidense y al francés». M.D.
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